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Ciudad de Prípiat, situada en el norte de Ucrania, en la zona de exclusión de ChernóbilGetty Images / Bulgac

Ciencia

La herencia invisible del desastre de Chernóbil: mutaciones que pasan de padres a hijos

Esta investigación analizó los datos genéticos de más de 1.500 descendientes de personas expuestas a la radiación

El accidente nuclear de Chernóbil en abril de 1986 provocó la liberación de grandes cantidades de material radiactivo, contaminando amplias zonas de Ucrania, Bielorrusia y Rusia, con más de 150.000 kilómetros cuadrados afectados. Esto provocó que la zona cercana a la central nuclear se convirtiera en un lugar único para estudiar los efectos de la radiación a largo plazo tanto en ecosistemas como en seres vivos.

Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Bonn (Alemania) y publicado en la revista Scientific Reports ha reabierto el debate sobre los posibles efectos hereditarios de la radiación. Esta investigación analizó los datos genéticos de más de 1.500 descendientes de personas expuestas. En concreto, se estudió a 130 hijos de trabajadores de limpieza de Chernóbil, 110 hijos de operadores de radar militares alemanes que podrían haber estado expuestos y, finalmente, a 1.275 hijos de padres no expuestos a la radiación, que sirvieron como comparación.

Los resultados de la investigación revelaron que los hijos de padres expuestos presentan una mayor frecuencia de mutaciones de novo agrupadas (cDNM, por sus siglas en inglés) –dos o más mutaciones localizadas muy cerca unas de otras en el ADN– en los hijos de los trabajadores de la central nuclear.

Central nuclear de ChernóbilGetty Images / Robert Ruidl

En concreto, estos niños registraron de media 2.65 cDNM, mientras que los hijos del grupo del radar alemán y los del grupo de control registraron 1.48 y 0.88 cDNM, respectivamente. Este patrón aparece con más frecuencia en los grupos expuestos, sugiriendo una posible relación entre el nivel de exposición paterna y la aparición de estas alteraciones.

«Dada la escasa elevación global en el número de cDNM tras la exposición paterna a radiación ionizante y la baja proporción del genoma que tiene función codificante, la probabilidad de que alguna enfermedad en los hijos de los expuestos haya sido desencadenada por una cDNM es mínima», expresaron los autores en ScienceAlert.

A pesar de los datos, los investigadores han detallado que estos hallazgos deben interpretarse con cautela, ya que no se ha demostrado actualmente que las mutaciones derivadas de la radiación puedan provocar enfermedades en la descendencia.

Central nuclear de ChernóbilGetty Images / Andrew Kravchenko

«La posibilidad de transmisión de alteraciones genéticas inducidas por la radiación a la siguiente generación es especialmente preocupante para los padres que podrían haber estado expuestos a dosis más altas de radiación ionizante y posiblemente durante períodos más largos de lo considerado seguro», concluyen.

El estudio de Scientific Reports, a pesar de dar nuevas claves sobre el ADN de la descendencia de personas sometidas a radiación, no es del todo nuevo. Ya en el año 2021, dos estudios realizados por investigadores del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de EE.UU. examinaron si la exposición a la radiación causa daños genéticos que pueden transmitirse a la descendencia.

Los investigadores secuenciaron los genomas de un centenar de niños y sus progenitores. Todos los menores nacieron al menos 46 semanas después del accidente y hasta el año 2002. Los científicos estimaron la exposición a la radiación de cada progenitor basándose en los informes de sus actividades y en su conocimiento de la radiación ambiental en los alrededores de la central eléctrica.

Los investigadores descubrieron que los tumores en personas expuestas a dosis más altas de radiación, especialmente en edades tempranas, presentaban más mutaciones derivadas de roturas de doble cadena del ADN. Lo más frecuente era que estas mutaciones se encontraran en todas las células del tumor. Esto sugiere que el daño relacionado con la radiación se produjo en las primeras etapas del desarrollo del tumor.