Perseidas
Ciencia
Cuándo ver las Perseidas y cuál será la mejor noche para observarlas
Las velocidades de estos meteoros pueden llegar a superar los 50 kilómetros por segundo y su tasa de actividad puede llegar hasta los 200 meteoros por hora
Conocidas en nuestro país como las Lágrimas de San Lorenzo –por la proximidad del máximo de la lluvia de meteoros al día de la festividad del mártir español del mismo nombre–, la lluvia de estrellas de las Perseidas tiene lugar cuando la Tierra cruza la órbita del cometa 109P/Swift-Tuttle, un cuerpo celeste de unos 26 kilómetros de diámetro que orbita alrededor del Sol cada 133 años.
Tenemos que retroceder a 1992 para encontrar la última ocasión en la que este cuerpo celeste visitó por última vez nuestro sistema solar, por lo que su próximo regreso al interior del sistema solar está previsto para julio de 2126. Al entrar en la atmósfera, las partículas de polvo que dejó el cometa se desintegran y crean destellos luminosos perfectamente visibles desde nuestra perspectiva.
Las Perseidas son visibles desde todo el hemisferio norte en pleno verano. Las velocidades de estos meteoros pueden llegar a superar los 50 kilómetros por segundo y su tasa de actividad puede llegar hasta los 200 meteoros por hora.
Aunque su momento de máxima actividad tiene lugar entre el 9 y el 14 de agosto, siendo la madrugada del 12 al 13 la mejor noche para observarlas. En cuanto a las horas, entre las 04:00 y las 06:00 de la madrugada es el mejor momento, aunque se considera que la actividad puede ser intensa entre las 23 horas del día 12 y las 11 de la mañana del 13. Asimismo, las Perseidas comienzan habitualmente a verse hacia el 17 de julio y terminan hacia el 24 de agosto.
Una perseida vista en el Observatorio de Paranal (Chile)
El lugar de observación puede ser cualquiera con tal de que proporcione un cielo oscuro. Es preferible observar desde un lugar que tenga pocos obstáculos para la vista y no utilizar instrumentos ópticos que nos limiten el campo de visión. Aunque las Perseidas parecen venir de la constelación de Perseo (de ahí su nombre), se pueden ver en cualquier parte del cielo. Conviene dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, en la dirección opuesta a la posición de la Luna si la observación se realiza cuando esta esté presente. Lo más cómodo es tumbarse y esperar a que la vista se acostumbre a la oscuridad.