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La imagen de mayor resolución de la superficie del Sol (fotosfera) jamás captada

La imagen de mayor resolución de la superficie del Sol (fotosfera) jamás captadaEFE

Ciencia

Las imágenes más precisas del Sol revelan unas estructuras que nadie había logrado observar

Los resultados, publicados en Nature, proceden de un estudio dirigido por el Observatorio Solar Nacional de Estados Unidos y con participación del Instituto Max Planck de Alemania

Las observaciones de mayor resolución de la superficie visible del Sol han revelado pequeños vórtices de plasma que podrían modificar la comprensión de los procesos físicos responsables de la actividad solar y de sus efectos sobre la Tierra.

El hallazgo fue posible gracias al telescopio solar Daniel K. Inouye, situado en Hawái y considerado el mayor del mundo, junto con simulaciones informáticas. Los resultados, publicados en Nature, proceden de un estudio dirigido por el Observatorio Solar Nacional de Estados Unidos y con participación del Instituto Max Planck de Alemania.

Los científicos analizaron una región magnéticamente activa de la fotosfera, cerca de una mancha solar. Las imágenes muestran un paisaje «diferente a todo lo visto hasta ahora», con remolinos y pequeñas bandas en los límites de las zonas magnéticas.

Algunas estructuras, similares a las olas del mar al romper, apenas superan los 20 kilómetros de anchura. Identificarlas equivale a distinguir una moneda de un euro desde 180 kilómetros, precisó el Instituto Max Planck.

El equipo interpreta esos movimientos como inestabilidades de Kelvin-Helmholtz, un fenómeno de la dinámica de fluidos que aparece cuando dos fluidos se desplazan a velocidades diferentes. Esa interacción genera fuerzas capaces de transformar pequeñas perturbaciones en ondas o vórtices.

El fenómeno se observa también en lagos, océanos, nubes, las atmósferas de Júpiter y Saturno y la interacción del viento solar con las magnetosferas planetarias. Su detección en la fotosfera constituye la primera confirmación experimental de un proceso predicho desde hacía tiempo.

«Creemos que el descubrimiento de la inestabilidad de Kelvin-Helmholtz en la fotosfera solar, respaldado por el análisis de simulaciones numéricas, supone un gran paso adelante en nuestra comprensión de la dinámica y la evolución del plasma solar y estelar, y servirá de base para futuros descubrimientos», destacó David Boboltz, subdirector del Observatorio Solar Nacional.

Estos vórtices ayudan a explicar cómo el Sol almacena y libera energía magnética, desde nanoerupciones hasta grandes erupciones, chorros y eyecciones de masa coronal. Estos fenómenos condicionan el clima espacial y pueden afectar a redes eléctricas, satélites, GPS y comunicaciones.

El estudio sugiere además que esta inestabilidad podría contribuir al calentamiento de la corona y «forme parte de la solución al antiguo enigma» de por qué esa región es mucho más caliente que la superficie. Los vórtices muestran «de forma impresionante cómo procesos minúsculos —en el límite de lo que podemos resolver utilizando todas las técnicas disponibles— determinan de manera significativa la naturaleza de nuestra estrella».

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