Cohete Falcon 9 de SpaceX
Ciencia
Las lecciones que puede aprender la ciencia tras el impacto del cohete de Elon Musk en la Luna
De acuerdo con la información ofrecida por distintos expertos, este objeto de unas cinco toneladas de peso habría formado un cráter de entre 20 y 30 metros de diámetro, lanzando material lunar hasta a 800 kilómetros de distancia
Sobre las 02:35 de la madrugada del miércoles en el este de Estados Unidos –08:35 hora peninsular–, la etapa superior del cohete Falcon 9 de SpaceX se estrelló contra la Luna. El vehículo, lanzado en enero de 2025, deambuló durante más de año y medio por el espacio, hasta que la fuerza gravitatoria de nuestro satélite lo atrajo hacia su superficie, impactando a 8.690 kilómetros por hora cerca del cráter Einstein.
De acuerdo con la información ofrecida por distintos expertos, este objeto de unas cinco toneladas de peso habría formado un cráter de entre 20 y 30 metros de diámetro, lanzando material lunar hasta a 800 kilómetros de distancia.
A pesar del espectáculo que tuvo que suponer en la superficie lunar, era prácticamente imposible ver desde nuestro planeta la columna de polvo y rocas expulsadas tras el impacto. El científico holandés Marco Langbroek fue uno de los que apuntaron su telescopio a la Luna a la hora estimada, aunque sin suerte.
El cráter Einstein, situado en la Luna
«Sabíamos que era una posibilidad remota», dijo Langbroek a Associated Press.
De esta forma, un día después del choque las distintas agencias se han puesto manos a la obra para estudiar los resultados generados por el cohete, aunque habrá que esperar a que el Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA sobrevuele el lugar del accidente y envíe fotografías del cráter de impacto.
«No me cabe la menor duda de que el cohete ahora está hecho pedazos, esparcidos por la Luna cerca del cráter Einstein», declaró el astrofísico Jonathan McDowell.
Una oportunidad para la ciencia
Teniendo en cuenta que los investigadores conocen el tamaño, velocidad y el lugar donde impactó el cohete, este choque no deja de ser una oportunidad realmente valiosa, dado que se trata de un acontecimiento muy poco común.
Sin ir más lejos, los científicos podrían observar cómo este tipo de impactos permite excavar cráteres o generar vibraciones en el interior de la Luna.
Cara oculta de la Luna
Asimismo, conocer qué cantidad de material lunar se levantó a raíz del impacto puede servir de cara a los futuros alunizajes de los próximos años, así como a la construcción de las distintas bases lunares.
En este punto es donde el propio McDowell advierte que si el ser humano se queda en la Luna permanentemente, este tipo de eventos serán inaceptables: «Las cosas se van a poner mucho más ajetreadas cerca de la Luna. En ese momento, un impacto como este en la superficie lunar, levantando enormes cantidades de polvo que se extienden a cientos de kilómetros a la redonda, no será aceptable».
Cohete Saturno V utilizado durante el programa Apolo
Eso sí, a pesar de que se trata de un acontecimiento especial, no es la primera vez que ocurre. Desde el histórico impacto de la sonda soviética Lunik 2 en 1959, el ser humano ha dejado cientos de toneladas de escombros en la Luna a través de colisiones intencionadas y accidentes. Esta lista abarca desde misiones científicas planificadas hasta misiones fotográficas como las Ranger estadounidenses y orbitadores al final de su vida útil. De hecho, la etapa del cohete Saturno V de las misiones Apolo se estrellaba de forma intencionada para provocar sismos artificiales.