Perlas de baily
Eclipse solar 12 de agosto
Por qué ver el 99,99 % del eclipse solar no será lo mismo que contemplarlo en su totalidad
En ciudades como Barcelona, San Sebastián o Madrid la Luna ocultará el 98 % de la superficie solar. Y es que aunque parezca poco, un eclipse parcial muy profundo es una experiencia completamente distinta a uno total
El próximo miércoles, 12 de agosto, millones de personas podrán contemplar el primer eclipse total de Sol visible desde España en más de un siglo. Es aquí donde entra en juego la posición geográfica y, concretamente, la cercanía a la franja de totalidad del eclipse. Aunque en gran parte del país la Luna llegará a ocultar más del 98 % del disco solar, solo quienes se encuentren dentro de la delgada línea de la totalidad podrán experimentar el fenómeno al competo. De hecho, aunque la fase total del eclipse se verá en 13 comunidades, hay muchas zonas que no podrán disfrutar de la totalidad total.
Por ejemplo, en ciudades como Barcelona, San Sebastián o Madrid la Luna ocultará el 98 % de la superficie solar. Y es que aunque parezca poco, un eclipse parcial muy profundo es una experiencia completamente distinta a uno total. Sin ir más lejos, incluso un eclipse con un 99,99 % de ocultación del Sol no tiene nada que ver con uno al 100 %. Ese pequeño 0,01 % de disco solar que permanece visible sigue emitiendo una enorme cantidad de luz, suficiente para mantener el cielo relativamente iluminado e evitar que aparezcan algunos de los fenómenos más espectaculares del eclipse.
Eclipse solar parcial profundo
La diferencia más notable se verá en la corona solar. Solo cuando la Luna cubre completamente el disco solar es posible ver la capa más externa de la atmósfera del Sol a simple vista. En un eclipse parcial, aunque solo quede un fino hilo de Sol, su brillo eclipsa por completo la corona, que permanece invisible. Lo mismo ocurre con el llamado efecto del anillo de diamante, que solo puede contemplarse durante los instantes que preceden y siguen a la totalidad.
Eclipse solar total
También cambia por completo el aspecto del cielo. Aunque en un eclipse del 99,99 % la luz disminuye de forma notable, sigue siendo de día. En cambio, durante la totalidad es una experiencia que muchos comparan con un cambio radical del día a la noche. Lógicamente, la salud visual también es algo a tener en cuenta. Mientras que durante la totalidad podremos quitarnos las gafas para ver el eclipse, una ocultación del 99,99 % no sería suficiente para prescindir de ellas.
Los efectos sobre el entorno también son mucho más intensos. En cuanto a la temperatura, esta puede descender varios grados durante la totalidad, cambiando incluso el comportamiento de algunos animales.
Por ello, por muy profundo que sea el eclipse parcial no se puede comparar con un fenómeno total. Desde el punto de vista científico ambos son fenómenos relacionados, pero desde el punto de vista visual y emocional pertenecen a categorías completamente distintas.