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De izquierda a derecha: David Galadí Enríquez, coordinador de la Comisión Científica y de Asesoramiento del Trío de Eclipses, Antonia Varela, directora de la Fundación Starlight y José Carlos del Toro Iniesta, investigador del CSIC en el Instituto de Astrofísica de AndalucíaÁngel Ruiz

Ciencia

Tres expertos analizan con El Debate la cita cósmica del año: «No hay nada que la supere. Es el espectáculo más bello»

José Carlos del Toro (CSIC), David Enrique (Comisión Científica del Trío de Eclipses) y Antonia Varela (Fundación Starlight) desmenuzan el impacto científico, sensorial y logístico del evento que paralizará la península este 12 de agosto

Desde hace más de un siglo, la Península Ibérica no presenciaba un eclipse solar total. Este miércoles, 12 de agosto, la coincidencia perfecta entre las órbitas de la Luna, la Tierra y el Sol traerá a nuestro cielo un fenómeno natural impresionante. Sin embargo, no todo el país podrá disfrutar del momento en el que la Luna cubra por completo el disco solar.

La franja de totalidad, es decir, el estrecho corredor por el que pasará la sombra de la Luna, cruzará trece comunidades autónomas: Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, Castilla y León, La Rioja, Navarra, Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Comunidad de Madrid e Islas Baleares. En estas comunidades habrá al menos una parte del territorio desde la que será posible contemplar el eclipse total, aunque en muchos casos solo afectará a determinados municipios y durante unos pocos segundos.

En este contexto, para desentrañar qué viviremos cuando la Luna tape por completo el disco solar al atardecer, tres de las mayores voces de la astrofísica y la divulgación en España han analizado con El Debate las distintas claves científicas de un evento irrepetible: David Galadí Enríquez, coordinador de la Comisión Científica y de Asesoramiento del Trío de Eclipses; Antonia Varela, directora de la Fundación Starlight; y José Carlos del Toro Iniesta, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC).

David Galadí Enríquez, coordinador de la Comisión Científica y de Asesoramiento del Trío de EclipsesCedida

En primer lugar, David Galadí Enríquez comienza su análisis poniendo en valor el fenómeno natural que viviremos en unas horas, en un contexto donde la rutina virtual ha dominado nuestro día a día.

«Vivimos un mundo muy virtual y de espectáculos no creados por el ser humano, pero no hay nada que supere la realidad. Nos da una oportunidad de convencer a la gente de que el paisaje natural, el mundo que nos rodea, es algo sorprendente», señala el experto.

De igual manera, Galadí Enríquez señala que, a pesar de la majestuosidad del evento, actualmente los eclipses «no tienen la relevancia científica que tenían en el pasado»: «Son sobre todo un espectáculo natural para el público general. Si el espectáculo astronómico pierde, pero gana el espectáculo paisajístico natural. Va a ser visualmente algo muy especial».

No perdamos el tiempo intentando sacar fotos que van a salir muy mal. Hay que vivir el espectáculo y disfrutarloDavid Galadí EnríquezCoordinador de la Comisión Científica y de Asesoramiento del Trío de Eclipses

Por su parte, Antonia Varela, directora de la Fundación Starlight e investigadora del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), describe los efectos envolventes que aguardan a quienes se encuentren en la franja de totalidad: «Vamos a vivir un fenómeno de extrema belleza, diría yo. Es quizás uno de los fenómenos naturales, astronómicos, no solo relevantes desde el punto de vista científico, sino también desde el punto de vista contemplativo».

Antonia Varela, directora de la Fundación Starlight e investigadora del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC)IAC

En cuanto al momento en el que tenga lugar la fase total del eclipse en distintos puntos del interior, norte y este peninsular, la experta destaca el efecto del «viento del eclipse»: «Se debe a ese cambio brusco de temperatura y descenso también, que hace que ya el aire caliente no ascienda. Y entonces hay un cambio de dirección de viento».

De hecho, esta alteración física repercute de inmediato en el comportamiento animal. La doctora Varela rememora su experiencia en Norteamérica con el eclipse del 2024 al recordar cómo los animales viven este fenómeno de una manera distinta: «Ves que la biodiversidad se comporta de una forma curiosa, extraña e incluso expectante. Cuando las cigarras dejan de cantar, los grillos inician su actividad nocturna. Había un rebaño de vacas en la granja donde pude presenciar el eclipse... Se detuvieron como unos segundos decidiendo qué hacer y se fueron a dormir».

Es quizás uno de los fenómenos naturales, astronómicos, no solo relevante desde el punto de vista científico, sino también desde el punto de vista contemplativoAntonia VarelaDirectora de la Fundación Starlight

En el aspecto más científico, José Carlos del Toro coincide con Varela, señalando que este evento «conjuga el interés científico de aprender una nueva capa de la atmósfera del Sol y la emoción de estar rodeado por una naturaleza revolucionada»: «Es quizá el espectáculo natural más bello que se pueda contemplar por lo inusual y lo espectacular. Los animales se vuelven locos, los pájaros se van a sus nidos, los conejos a la madriguera, y así sucesivamente».

A todo esto hay que añadir que, visualmente, se podrá disfrutar de auténticas joyas ópticas, como destaca Antonia Varela al enumerar los «efectos asombrosos» del eclipse: el anillo de diamantes, las perlas de Baily y la corona solar.

Perlas de bailyJESSE THORNTON

Sobre este último efecto, Del Toro abunda y detalla que «la corona del Sol es un verdadero espectáculo»: «Es un halo difuso, blanquecino, que cuando lo miramos con telescopios e instrumentos adecuados, se le descubre una naturaleza filamentosa porque está delineando las líneas de campo magnético del Sol, abriéndose hacia el resto del sistema solar».

Lógicamente, la observación directa del Sol impone pautas estrictas de seguridad ocular para evitar daños irreversibles. La advertencia de los expertos es tajante. Mientras que Del Toro señala el caso de Galileo, quien perdió la vista en los últimos momentos de su vida a base de observar el Sol, Varela recalca que se debe mirar «nunca con otro medio»: «No mires por tanto al Sol sin protección, nunca directamente al Sol, ni siquiera durante la fase de parciales».

José Carlos del Toro Iniesta, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC)CSIC

Por su parte, el coordinador de la Comisión Científica y de Asesoramiento del Trío de Eclipses y profesor en el departamento de Física de la Universidad de Córdoba incide en que no debemos gastar nuestro tiempo intentando fotografiar el eclipse: «El espectáculo es tan llamativo y es tan especial que mucha gente siente la tentación de sacar el móvil y fotografiarlo. Pero no perdamos el tiempo intentando sacar fotos que van a salir muy mal. Hay que vivir el espectáculo y disfrutarlo. Y en vez de conservar un recuerdo para siempre, te arriesgas a perderlo para el resto de tu vida. Registrar el fenómeno en los medios audiovisuales hay que dejarlo para gente que ya lo va a hacer muy bien».

El eclipse conjuga el interés científico de aprender una nueva capa de la atmósfera del Sol y la emoción de estar rodeado por una naturaleza revolucionadaJosé Carlos del Toro IniestaInvestigador del CSIC en el Instituto de Astrofísica de Andalucía

Finalmente, los expertos analizan el inmenso volumen de desplazamientos que habrá a lo largo de hoy. José Carlos del Toro dimensiona la magnitud del desplazamiento humano previsto al advertir que «la franja de totalidad cubre gran parte de la España vaciada»: «Que esté vaciada implica que las comunicaciones sean más difíciles, las carreteras son de menos calidad, aguantan menos tráfico y va a haber una concentración inusual de gente. Esa concentración de gente va a suponer un reto de protección civil enorme».

Galadí Enríquez alerta sobre la trampa del tráfico y la concentración horaria en el retorno, señalando que el evento astronómico «supondrá el desafío logístico más importante para España en lo que llevamos de siglo».

«Nada de moverse el mismo día del eclipse. Hay que ir un día antes y, sobre todo, no pretender volver a casa cuando acabe el eclipse esa misma tarde-noche. A la ida, la gente va a la hora que quiere. Pero de momento todo el mundo regresa cuando se acaba el eclipse a la puesta de sol. Todo a la vez. Se va a montar un buen pitote a la vuelta», concluye.