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Ilustración de un diplodocusUCM

Ciencia

¿Cómo llegó a Teruel un dinosaurio que solo vivía en Norteamérica hace 150 millones de años?

  • En ese momento el supercontinente Pangea ya se había dividido en dos grandes bloques: Laurasia al norte y Gondwana al sur

  • Aunque ya no era solo un único bloque de tierra, los continentes todavía estaban muy juntos en comparación con la actualidad

Este martes, paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis han descrito el primer fósil del género Diplodocus encontrado fuera de Norteamérica. Los resultados de su investigación, publicados recientemente en la revista científica Journal of Vertebrate Paleontology, relata cómo los restos fueron localizados en el yacimiento de La Tejería, en el término municipal de El Castellar.

El equipo logró extraer 14 vértebras caudales y varios huesos en forma de chevrón de este dinosaurio saurópodo, todos ellos en un notable estado de conservación. De igual manera, el ejemplar estudiado de El Castellar procede de sedimentos que datan de finales del periodo Jurásico, hace unos 150 millones de años, perteneciendo al Jurásico Superior.

El investigador de la Fundación Dinópolis y primer autor del artículo, Sergio Sánchez Fenollosa, ha explicado que «el estudio anatómico y los análisis evolutivos realizados nos han permitido identificar el ejemplar de El Castellar como perteneciente al género Diplodocus».

«Se trata de uno de los diplodócidos más completos descubiertos hasta la fecha en Europa y constituye la primera evidencia de este género fuera de Norteamérica. Este hallazgo proporciona una de las pruebas paleontológicas más sólidas de episodios de dispersión e intercambio faunístico entre ambos continentes a través del proto-Océano Atlántico durante el Jurásico Superior», señala.

Ilustración de un DiplodocusCarmelo López

La gran duda que surge es cómo pudo este ejemplar llegar a lo que hoy conocemos como Teruel si tenemos en cuenta que los restos de su especie se encuentran a miles de kilómetros. Para hacernos una idea, hace 150 millones de años el supercontinente Pangea ya se había dividido en dos grandes bloques: Laurasia al norte y Gondwana al sur. El océano Atlántico central comenzaba a abrirse, separando Norteamérica de África. Aunque es cierto que ya no existía un único bloque de tierra, los continentes aún estaban muy juntos en comparación con la actualidad.

Por ejemplo, el Atlántico era un mar estrecho y poco profundo en comparación con lo que conocemos actualmente, lo que podría ser clave. De igual manera, los cambios y fluctuaciones en el nivel del mar podrían haber creado puentes terrestres temporales y corredores de islas, permitiendo que estos colosos animales migraran desde la actual Norteamérica hacia la actual Península Ibérica.

«La Península Ibérica desde la fragmentación de la Pangea ha ocupado una posición clave para entender y explicar las relaciones entre las faunas de dinosaurios de Gondwana y Laurasia, las conexiones entre Europa y Norteamérica», señala un estudio publicado en Dialnet.

Una vez llegaron, los dinosaurios habrían encontrado en la actual Teruel un entorno tropical y húmedo, ideal para su supervivencia debido a la abundante vegetación. Durante el Jurásico Superior, la península estaba cubierta de coníferas y praderas. En cuanto al clima, predominaban los ambientes subtropicales templados y húmedos, ideales para su supervivencia debido a la abundante vegetación.