Simulación realista de la cúpula del TMT al anochecer
Ciencia
Un espejo de 30 metros y una potencia nunca antes vista: así era el telescopio que España quería albergar
El Telescopio de Treinta Metros está ideado para abordar algunas de las grandes cuestiones de la astronomía, como el estudio de las primeras galaxias o cómo nacen las estrellas
Tras años intentando albergar el Telescopio de Treinta Metros (TMT), el consorcio internacional decidía no llevar esta inmensa obra de la astronomía a la isla de La Palma. La otra opción al Observatorio del Roque de los Muchachos era Mauna Kea (Hawái), aunque los distintos problemas generados por la oposición de la población nativa ha dejado el proyecto al borde del precipicio.
No es de extrañar el interés de España por tener este telescopio. El TMT es un proyecto completamente pionero que podría marcar un hito en la astronomía moderna. En concreto, está ideado para abordar algunas de las grandes cuestiones de la astronomía, como el estudio de las primeras galaxias o cómo nacen las estrellas. De igual manera, esta inmensa obra de la ingeniería también permitirá observar fenómenos transitorios, como supernovas o fusiones de estrellas de neutrones, con una precisión superior a la de los telescopios existentes.
Clasificado como un Telescopio Extremadamente Grande debido al diámetro de su espejo primario de 30 metros, sería tres veces más ancho y tendrá nueve veces la superficie de captación del telescopio de luz visible más grande del mundo actualmente en funcionamiento. Una vez finalizado, habría sido el telescopio terrestre más avanzado y potente de la historia, así como en el telescopio óptico-infrarrojo más grande del hemisferio norte.
Representación del Telescopio de Treinta Metros (TMT)
El TMT incorporará las últimas innovaciones en control de precisión, diseño de espejos segmentados y óptica adaptativa (AO). Gracias a esta tecnología, que corrige las distorsiones causadas por la atmósfera terrestre, alcanzará una sensibilidad diez veces superior a la de los observatorios ópticos e infrarrojos más potentes de la actualidad y ofrecerá imágenes hasta doce veces más nítidas que las del Telescopio Espacial Hubble.
Capaz de observar en longitudes de onda que van desde el ultravioleta hasta el infrarrojo medio, el TMT abriría nuevas oportunidades de investigación en prácticamente todos los campos de la astronomía y la astrofísica. Permitirá estudios detallados de la formación de estrellas y planetas, desentrañará la historia de las galaxias y proporcionará nuevas perspectivas sobre la evolución de la estructura a gran escala del universo. Con su sensibilidad y resolución sin precedentes, este instrumento único transformará nuestra visión del cosmos y ayudará a responder algunas de las preguntas más fundamentales de la ciencia.
Más de 100 millones de beneficio
Más allá de los grandes avances astronómicos, su puesta en marcha hubiera derivado en un impacto económico muy significativo. Según un informe de la Universidad de La Laguna, solamente durante la fase de construcción –que hubiera durado unos nueve años–, el TMT generaría un incremento anual de 103 millones de euros en bienes y servicios, contribuyendo con un 6,53 % al PIB de la isla y un 3,67 % al empleo, con 931 puestos de trabajo anuales. Además, el salario medio asociado sería un 10 % superior a la media de las Islas Canarias.
En la fase de operación científica, el gasto anual del consorcio habría alcanzado los 25 millones de euros, de los cuales el 82,5 % se invertiría en La Palma. Esto impulsaría las actividades científicas, turísticas y de divulgación, con un impacto económico estimado de 74,5 millones de euros anuales (4,81 % del PIB de la isla) y la creación o el mantenimiento de 745 puestos de trabajo, con salarios un 45 % superiores a la media regional.