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Despegue del Starship este lunesDPA vía Europa Press

Ciencia

Del fallo técnico a la explosión en el océano: por qué el vuelo del Starship no fue necesariamente un fracaso

Más allá de los errores registrados –prácticamente inevitables en este tipo de misiones–, SpaceX demostró una fiabilidad sin precedentes, dando un paso vital en las aspiraciones de la NASA por alcanzar suelo lunar a lo largo de 2028

Era una de las grandes citas de la nueva era espacial y, en mayor medida, una de las grandes pruebas previas al desembarco del ser humano en la Luna. El lanzamiento del cohete Starship –el más potente del mundo– rumbo a la órbita terrestre dejó más luces que sombras en las tres horas que duró la decimocuarta prueba.

Inicialmente la misión consistía en una travesía de unas 10 horas, completando seis vueltas alrededor de la Tierra y concluyendo con un amerizaje cerca de las costas de Chile. Sin embargo, a las pocas horas del despegue, SpaceX señaló un problema técnico en uno de los motores de la nave, obligando a acortar el viaje a tan solo dos órbitas –unas tres horas de vuelo–. Ante el riesgo de que el cohete quedara completamente inutilizado en órbita o una reentrada más catastrófica, los ingenieros de la compañía optaron por llevar a cabo un descenso controlado para así evitar daños mayores.

Despegue de la nave Starship de SpaceXSpaceX

A esto hay que sumar que el lugar del amerizaje también se modificó debido a las condiciones meteorológicas registradas en el océano Índico. SpaceX cambió el punto de retorno al Pacífico, con aguas más estables y menor actividad de tormentas.

La vuelta del cohete también estuvo protagonizada por una impactante explosión justo en el momento en el que se posaba sobre las tranquilas aguas. A pesar de la impresionante bola de fuego, la explosión final de la nave fue un evento totalmente controlado y previsto por la compañía de Elon Musk, ya que el prototipo de prueba no estaba diseñado para ser recuperado. Asimismo, se llevó a cabo esta acción deliberada para evitar que los restos metálicos gigantescos queden flotando a la deriva y se convirtieran en un peligro para la navegación marítima.

Explosión de Starship al amerizar en el océano PacíficoSpaceX

¿Éxito o fracaso?

Independientemente del explosivo final y los problemas registrados tras el despegue, SpaceX ha dejado claro que los grandes objetivos de la misión se cumplieron a la perfección. En primer lugar, se llevó a cabo de manera adecuada el despliegue de 26 satélites Starlink V3, capaces de ofrecer una potencia y capacidad de datos hasta diez veces más que sus antecesores y siendo la carga orbital más pesada jamás lanzada en la historia.

De igual manera, el Starship 14 llevó a cabo la proeza de llegar a la órbita terrestre por primera vez en su historia, marcando uno de los hitos más esperados al lograr la inserción orbital tras encender con éxito uno de sus motores principales Raptor a unos 275 kilómetros de altitud, alcanzando la velocidad requerida de aproximadamente 28.000 kilómetros por hora. Este hito se llevó a cabo a pesar del apagado prematuro de uno de los motores, subsanado a la perfección gracias a la reconfiguración de los restantes en tiempo real, corrigiendo la trayectoria y colocando a la nave en la órbita terrestre.

En lo que respecta a la reentrada atmosférica, se demostró la supervivencia del escudo térmico, soportando temperaturas extremas de plasma rozando los 1.500 °C. Una vez se superó este momento crítico, el cohete encendió sus motores para realizar con éxito la maniobra de «volteo» (flip) y simular un frenado vertical controlado. Aunque generó una gran bola de fuego al impactar, el software y los motores cumplieron con la secuencia de guiado requerida para un futuro retorno a tierra firme.

En resumidas cuentas, más allá de los errores registrados –prácticamente inevitables en este tipo de misiones–, SpaceX demostró una fiabilidad sin precedentes, dando un paso vital en las aspiraciones de la NASA por alcanzar suelo lunar a lo largo de 2028.