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Ilustración del calamar Wyoteuthis linsterorumUniversidad de Manchester

Ciencia

Un fósil olvidado durante décadas revela una nueva especie de calamar: «Es diferente a todo lo que hemos visto»

La especie recientemente descrita, Wyoteuthis linsterorum, ha sido identificada como un tipo de cefalópodo antiguo, un belemnites, pariente de los calamares y pulpos modernos

En Wyoming (EE.UU.) un equipo internacional de investigadores de Estados Unidos, Reino Unido y Nueva Zelanda ha desenterrado una nueva y «peculiar» especie de animal parecido a un calamar del Jurásico, tras el descubrimiento de dos fósiles excepcionalmente raros que datan de hace unos 160 millones de años.

La especie recientemente descrita, Wyoteuthis linsterorum, ha sido identificada como un tipo de cefalópodo antiguo, un belemnites, pariente de los calamares y pulpos modernos. Se dice que su esqueleto inusualmente grueso y con forma de barril lo convierte en el belemnites más robusto jamás descubierto.

El descubrimiento, publicado en la revista Papers in Palaeontology, detalla cómo los restos hallados tienen forma de bala y miden entre 5 y 10 centímetros de largo y solo entre 1 y 2 centímetros de ancho. La especie recién descubierta tenía un rostro inusualmente ancho, en forma de barril, de unos 10 centímetros de largo pero hasta seis centímetros de ancho.

Fósiles de Wyoteuthis linsterorumUniversidad de Manchester

Los belemnites se encuentran entre los fósiles más comunes del mundo y se reconocen por sus restos en forma de bala, conocidos como rostro o guardia. Se han descubierto millones en la Formación Sundance de Wyoming, un antiguo mar interior que alguna vez cubrió el oeste de Estados Unidos.

Los investigadores estiman que el animal vivo habría alcanzado una longitud total de unos 60 centímetros, incluyendo sus brazos.

Mediante tomografía computarizada (TC), el equipo pudo examinar los fósiles sin dañarlos, revelando características internas que confirmaron que el animal pertenecía a una antigua familia de belemnites que se creía extinta hacía millones de años.

«Una posible explicación es que su tamaño relativamente grande les daba una ventaja a la hora de cazar belemnites más pequeños del género Pachyteuthis que coexistían con ellos . Al fin y al cabo, los calamares modernos no son nada exigentes con sus presas: cazan con facilidad no solo otras especies de cefalópodos, sino a veces incluso a los de su propia especie», señaló el estudiante de doctorado Ippolitov.

Treinta años de trabajo

El descubrimiento tardó casi 30 años en concretarse. El primer ejemplar fue desenterrado a finales de la década de 1990 por el Dr. Burkhard Pohl, fundador del Centro de Dinosaurios de Wyoming, tras avistar un belemnites mucho más grande que cualquiera que hubiera visto antes. El fósil permaneció sin estudiar en el cajón de la colección del museo durante muchos años hasta que un segundo ejemplar fue descubierto. Juntos, los dos fósiles proporcionaron la evidencia necesaria para identificar y describir formalmente la nueva especie.

La coautora y paleontóloga de Wyoming, Jessica Lippincott, comentó: «Tras años buscando fósiles en Wyoming y recolectando innumerables fósiles del belemnites Pachyteuthis, este ejemplar es diferente a todo lo que he visto. Esto demuestra que seguimos descubriendo nuevas especies de fósiles constantemente, y que quienes buscan fósiles de invertebrados también pueden contribuir a la ciencia».