El Cordobés, en 'El musical de tu vida'
‘El musical de tu vida’
El Cordobés: «Ha habido momentos que he buscado hasta que me matara el toro»
El diestro rememora con Carlos Sobera sus difíciles momentos en el toreo
El Cordobés quedó entusiasmado con el musical que le montó la gente de Telecinco. Le encantaron los números musicales y se sintió muy a gusto durante la entrevista con Carlos Sobera.
Y cuando uno está cómodo, se abre, y cuenta detalles de su vida que en otros momentos se callaría. Fue en este contexto en el que Manuel Díaz El Cordobés confesó sus momentos más bajos. El asunto surgió cuando se hablaba de su hermano: vivió con él en un internado, pero después, cuando Manuel empezó en el mundo del toro, sus caminos se separaban. Se reencontraron un día, y el torero comprobó que su hermano tenía un golpe en un ojo. Se lo había hecho montando plazas portátiles. Le dijo que dejase el trabajo y se sumase a su cuadrilla.
«Hay muchos procesos en mi profesión. Tú te tienes que enfrentar cada día a un destino que no conoces, y lo haces gustosamente, porque en el fondo tú vas buscando algo. Y te voy a decir una cosa, y te la digo sinceramente, Carlos [Sobera]: ha habido momentos que he buscado hasta que matara el toro. Lo he buscado. He dicho: ‘Mátame ya, quítame del medio, yo estoy cansado’».
El Cordobés, con su mujer Victoria Troconis
¿El motivo para ese desprecio por la vida? Esto explicó: «Porque vas viendo que no triunfas, que no llegas, que las cosas no salen como tú quieres. Y en esos momentos tener un hermano como Chema al lado ha sido un apoyo fundamental».
Ya volviendo a lo de su hermano, aclaró que «evidentemente nunca lo he mirado como un empleado mío. Porque es mi hermano". “Y lo que he intentado siempre es enseñarle cosas. Decirle, ‘yo soy tu hermano mayor’. Que aprendiese esta profesión a mi lado y que tuviese una forma de ganarse la vida». Ganarse la vida. Él, que empezó como lavacoches («se me daba muy bien»), se la ha ganado muy bien como torero. Ser matador era su vocación. Le venía de familia.
La sombra de su padre siempre ha sido alargado para Manuel Benítez. En su oficio, obviamente. Pero también fuera de la plaza. Cuando se separó de su primera mujer, Vicky Martín Berrocal, la hija de ambos, Alba, era una cría. Y se le vino a la mente lo que él había pasado en la infancia: «Alba era muy pequeña cuando decidimos separarnos. Y ahí se me cayó un poco el mundo encima. Porque era lo que nunca habría querido hacer en mi vida, porque lo había vivido en mí, que era no haber un padre en casa». Pero la voluntad de los dos padres, que hicieron un esfuerzo para llevarse muy bien, logró sortear ese problema: «Tuve mucha suerte con Vicky, es una gran mujer, una gran madre». También lo es, y así lo destacó, su segunda esposa, Victoria, con la que lleva 22 años.