Salvatore Cascio interpretó de niño a Totó en Cinema Paradiso, con Philippe Noiret como Alfredo
Cine
El secreto que Totó, el niño de 'Cinema Paradiso', tardó 15 años en revelar
Salvatore Cascio protagonizó la película de Giuseppe Tornatore cuando tenía 8 años, pero su carrera se vio truncada
Cinema Paradiso fue una revolución en el cine italiano que estaba en crisis en la década de los 80. El país transalpino había conocido varios momentos de gloria desde que nació esta nueva forma de arte, primero con las comedias de teléfono blanco, después con el peplum y el neorrealismo y, más tarde, con el spaghetti wéstern. Cada una en su estilo, fundamentales para entender la historia del cine europeo. Pero en la década de los 80, la comedia bufa había fagocitado una cinematografía que hacía muchos años había dejado de estar en lo más alto. Todo cambió con el estreno de Cinema Paradiso. Una película que es una declaración de amor al cine.
Giuseppe Tornatore tenía 31 años cuando rodó su obra maestra. El niño protagonista de la primera mitad del filme tenía 8 años cuando realizó la película que supuso un resurgir del cine italiano, tal fue su éxito y su cosecha de galardones. Elegido personalmente por el director de entre más de 300 niños italianos para dar vida a Totó, Salvatore Cascio robó el corazón del mundo entero.
La película, Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes y Oscar a la mejor película extranjera, cuenta la historia de amistad entre un niño y Alfredo, el proyeccionista del cine de su pueblo, a finales de los años 40, primero, y a finales de la década siguiente, después, cuando Totó es ya adolescente. Todo ello recordado por este personaje ya maduro cuando recibe la noticia de que Alfredo ha muerto. A lo largo de la película iremos viendo cómo la vida del cine marcaba la vida de la localidad y la del propio Totó que acaba convirtiéndose en proyeccionista después de que se incendie el cine y su viejo amigo quede ciego.
Y, como si de una broma macabra del destino se tratara, Salvatore Cascio, aquel Totó que nos emocionó mirando extasiado la pantalla de cine, acabó como Alfredo. Cuando el actor siciliano tenía 29 años le diagnosticaron retinitis pigmentaria, una enfermedad genética que le fue causando, paulatinamente, la pérdida de visión hasta acabar arrebatándosela casi por completo.
Deprimido, Cascio guardó el secreto durante más de 15 años, algo que logró contar finalmente en 2015 cuando, como él dijo, «me di cuenta de que tenía aceptar mi enfermedad». Porque cuando la hizo pública en una entrevista en La Stampa fue «liberador» y «a partir de ese momento, todo cambió». Toda su experiencia vital y su enfermedad la dejó reflejada en el libro La gloria y la prueba, prologado por él mismo y con epílogo de Andrea Bocelli, donde exorcizó lo que le estaba pasando: «Logré transformar el dolor, la condena… Cambié mis hábitos y mis valores y recuperé las ganas de vivir», explicó en la presentación.
Cascio no hizo carrera en el cine. Después del éxito de Cinema Paradiso, que le valió el BAFTA al mejor actor de reparto –arrebatándoselo a Al Pacino, Alan Alda y John Hurt–, intervino en algunas películas como Diceria dell’untore, Stanno tutti bene o Jackpot tras lo que hizo un parón en su carrera para terminar el colegio tras lo que volvió a la interpretación en 1999 con Il m orso del serpente y Padre Speranza en 2005. Casi todos sus papeles fueron menores.
Hoy, Palazzio de Adriano, localidad siciliana en que se rodó la famosa película y de las que es oriundo Cacio, cuenta con un museo dedicado a ella y al rodaje. Por sus calles puede seguir viéndose a aquel Totó que, según su alcalde —que intervino de extra en la película— «es un amigo, un hermano, alguien muy querido para todos».
El actor infantil, hoy empresario local, vive una vida sencilla aceptando su enfermedad y saludando a los fans de la película que se acercan a conocer el pueblo. «Soy una persona muy normal. Tengo mis valores, creo mucho en Dios, vivo una vida corriente y no me arrepiento de nada».