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Miembros del nuevo magacín de RTVE, La familia de la teleJ.I.Viseras

Televisión

Las críticas a TVE por 'La familia de la tele' también llegan desde los socios de Gobierno de Sánchez

Sumar ha criticado al ente público por el nuevo Sálvame

La mecha ha prendido en las tardes televisivas. Nada será igual la próxima semana, cuando regrese Sonsoles Ónega a su horario habitual, muy arropada por Sueños de Libertad (1.200.000 espectadores) y Pasapalabra (1.800.000), dos programas que saltan la barrera del millón de espectadores diarios y empujan a Y ahora Sonsoles (750.000 espectadores). Ónega mira de reojo el estreno de La familia de la tele en TVE.

Como lo observan atentamente los tres programas que conforman la tarde de T5: Tardear (750.000 espectadores), El diario de Jorge (850.000 y superando el 10 % de share) y Reacción en cadena (820.000), el concurso que ha superado el adiós de los Mozos de Arousa que se llevaron 2,6 millones de euros. Su salida de Mediaset fue poco amistosa y ahora la cadena intenta conseguir audiencia con el grupo Los Matemáticos, que han ganado más de 110.000 euros pero, de momento, no son tan «televisivos» como los gallegos.

El Sálvame 2 o La Familia de la tele en La 1 ya recibe fuertes críticas de Sumar, que forma parte del Gobierno. Francisco Sierra, diputado de esta formación, fue contundente en la Comisión de Control de RTVE en el Congreso y Senado: «Este magazine representa apostar por un modelo de competencia en el que RTVE no debe entrar. La Familia de la tele está adscrito a un modelo estilo Berlusconi, zafio, inconsistente, banal. Algunas de las personas que – añade el diputado- van a protagonizar esos contenidos vespertinos obedecen a un modelo de televisión comercial y mercantilista que se ha adueñado de la parrilla de programación dirigida a la ciudadanía de este país. Y hay que recordar que estos contenidos deben cumplir un principio de interés general, aunque se exploten como servicio».

Los dirigentes de RTVE, encabezados por su presidente José Pablo López, ignoran esas apreciaciones y aplauden todas las ideas que la productora La Osa pone en marcha: desde las 14 carrozas que pasearan el próximo martes por el interior de Prado del Rey, sede de RTVE, hasta convocar a mil personas para que rellenen espacios, y den algo de espectáculo… al desfile que no nada tiene que ver con un programa de televisión. Despilfarro económico para comenzar el programa un día después.

Hay espíritu de venganza en algunos actores principales del nuevo Sálvame. María Patiño, presentadora, no duda en confirmarlo en FormulaTV: «Tengo claro que quiero ganar a Mediaset». Su compañera de reparto, Belén Esteban, afirmó esto en El Televisero: «Me pone un montón, me pone muchísimo enfrentarme a Ónega y Jorge Javier Vázquez». Y Kiko Matamoros, que siempre presumió de tener más nivel que el resto, asegura en Vertele que quiere doblegar a Telecinco: «Tienen que ser la cuarta opción: A3, La 1, las temáticas de pago y T5. Sus manifestaciones son preocupantes: «Hay una carga política y una intencionalidad política detrás de todo esto, claro que la hay. Todos han colonizado las instituciones».

También dijo que había aprendido a no hacer daño con temas del corazón. Esta semana, el nuevo colaborador de TVE se ha desatado en las redes sociales con escasa delicadeza. El redactor de El Chiringuito José Álvarez, que cubre la información del Barcelona, escribió en X: «Entrada salvaje de Mbappé que debería dejarle fuera de la final de Copa. Podría haber lesionado a Antonio Blanco para muchos meses». Matamoros le respondió por X: «Eres un minusválido intelectual, un perrito faldero, un ignorante y un ejemplo práctico del servilismo más sonrojante. Un puto meme». Átense los cinturones, comienza La familia de la tele.

Otras frases de los presentadores, excepto Albizua, que es más prudente («Todos nos adaptamos a lo que nuestros jefes nos dicen» o «hay una línea editorial como cualquier medio»), confirman que este grupo de colaboradores del corazón no sabe que la televisión pública debe ofrecer un servicio para «todos los ciudadanos». No es un medio privado, debe huir de líneas editoriales, solo contar la realidad. RTVE se ha convertido en una máquina de propaganda socialista, descarada, y eso no lo camuflan las carrozas, ni los que vienen a salvar la televisión con La familia de la tele.