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Nicolás Maduro y Cilia Flores

Nicolás Maduro y Cilia Flores, en San Agustín del Sur, en el centro de CaracasInstagram

Cilita Flores, la mujer de Maduro y «primera combatiente» sin la que nunca hubiera llegado al poder

A sus 69 años, proyecta una imagen de mujer inofensiva que en realidad mueve los hilos del chavismo en la sombra

Su última imagen juntos compartida en Instagram nos muestra a un Nicolás Maduro trajeado de la mano de su inseparable esposa Cilita Flores, en el Palacio de Miraflores junto a dos ostentosos árboles de Navidad. Ella exhibe su habitual rostro de abuelita inofensiva, que en realidad poco tiene ver que con el poder que ejerce en la sombra pues la mayoría coincide en que es la cabeza pensante del matrimonio. A sus 69 años, seis más que el dictador, esta abogada no se siente representada con la etiqueta de primera dama, pero sí con la de primera combatiente revolucionaria. De sonrisa perenne, resulta habitual verla en chándal a conjunto con su marido o conduciendo por las calles de Caracas. Maduro no hubiera llegado a lo más alto sin ella.

El matrimonio se casó el 15 de julio de 2013, cuatro meses después de la llegada del narcodictador a la presidencia, en una ceremonia civil en Caracas. Formalizaron legalmente su historia de amor que nació en la década de 1990, cuando Cilia Flores formaba parte del equipo de abogados del que Hugo Chávez disponía en su celda de Yare, tras el golpe de Estado contra el socialdemócrata Carlos Andrés Pérez en 1992. Maduro consideró que tras ser nombrado presidente debía ser un ejemplo para los venezolanos casándose.

Cilia Flores

Nicolás Maduro y Cilia Flores, el pasado 31 de diciembre

La propia Cilia rememoró el flechazo que vivió. «Lo recuerdo clarito con Hugo Chávez Frías en la cárcel. En una asamblea en Catia (barrio popular de Caracas), un muchacho pidió la palabra y habló (se escucha un sonido gutural del presentador). Qué inteligente, vale. Yo pensaba igual que él», declaró en un podcast.

En 2013, el mismo año en que se casaron ella empezó a presentar un programa de televisión que se emitía los domingos, Con Cilia en familia, que según Maduro, estaba destinado a reforzar los «verdaderos valores familiares» del socialismo. Ambos tenían hijos de matrimonios anteriores y nunca fueron padres juntos. Flores estuvo casada previamente con Walter Ramón Gavidia Rodríguez con quien tuvo tres vástagos; Walter Jacob, Yosser Daniel y Yoswal Alexander. Nicolás Maduro es padre de Nicolasito junto su primera esposa, Adriana Guerra. El heredero se define como músico, economista y militante del partido PSUV. Destacó como flautista en el Sistema de Orquestas de Venezuela, entre 1998 y 2004, pero su carrera musical no prosperó y se licenció en Económicas. Tras la llegada de su padre al poder ocupó importantes cargos en el Gobierno.

Cilita Flores, detenida, junto a su marido Nicolás Maduro

Cilita Flores, detenida, junto a su marido Nicolás Maduro

Que nadie se confunda porque cuando Maduro aún no era nadie, Cilia ya estaba más que bregada en política. Desde sus años de juventud mostró una inclinación marcada por la militancia y la defensa jurídica de causas asociadas a la izquierda venezolana. Ostentó cargos en las distintas administraciones chavistas como diputada, jefa del grupo parlamentario bolivariano, contralora (interventora) general de la República, y presidenta de la Asamblea Nacional. Cilita nunca se esforzó en ocultar cómo iba colocando a sus amigos y familiares lo más cerca del poder. Un comentarista llegó a declarar que tenía tantos enchufados trabajando en la Asamblea Nacional, que si alguien pronunciaba el apellido Flores, todos se giraban. En 2008, el líder de un sindicato progubernamental que representa a empleados de la legislatura acusó a Flores de esquivar los procedimientos regulares para así colocar a 40 familiares en puestos de gobierno, en ocasiones saltándose a candidatos más cualificados.

Tras la llegada de Maduro al poder, colocó a su sobrino, Carlos Erik Malpica Flores como tesorero nacional. Este no le dio tantos quebraderos de cabeza como sus famosos narcosobrinos, Efraín Campo Flores y Franqui Flores, quienes cayeron en una trampa de la DEA en Haití, cuando iban a trasladar 800 kilos de cocaína hasta Estados Unidos, a través de Honduras.

Esta madrugada se acabó para Cilia Flores y Maduro su larga y aprovechada impunidad después de su detención por parte de EE.UU.

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