Imagen de la película Las sandalias del pescador
Cine
El actor más papable de la historia del cine: encarnó al Papa hasta en tres películas
Este interprete británico estuvo presente en tres películas en las que encarnar la figura del Sumo Pontífice
Tras la muerte del Papa Francisco a los 88 años en su residencia de Santa Marta, ocurrida al día siguiente de su bendición urbi et orbi en la celebración del Domingo de Resurrección en la Plaza de San Pedro del Vaticano, en El Debate hemos recordado algunas de las mejores películas sobre la figura del Papa y, de modo especial, Los dos Papas, el filme en el que Jonathan Pryce encarnó al cardenal Bergoglio y Anthony Hopkins al Papa Benedicto XVI. Antes hubo un actor que llegó a interpretar a tres papas en el cine: John Gielgud.
La primera vez que John Gielgud se enfrentó al reto de interpretar a un papa fue en la película Las sandalias del pescador, estrenada en 1968 En ella, encarnó al ficticio papa Pío XIII en una historia que se basa en la novela de Morris West y gira en torno a Kiril Lakota (Anthony Quinn), un arzobispo ucraniano que es liberado de un campo de concentración en Siberia tras pasar más de veinte años como prisionero político.
John Gielgud, en el centro de la imagen, entre Dudley Moore y Liza Minnelli
Quince años después, concretamente en 1983, Gielgud volvió a interpretar a un sumo pontífice, esta vez dando vida al Papa Pío XII en Escarlata y Negro. Se trata de un largometraje, basado en hechos reales, que cuenta la historia del padre Hugh O'Flaherty (Gregory Peck), un sacerdote que trabajaba en El Vaticano durante la Segunda Guerra Mundial y que acogió y escondió a judíos, prisioneros de guerra huidos y familiares de los partisanos italianos.
Por último, en 1998, Gielgud apareció en Elizabeth, la película dirigida por Shekhar Kapur que retrata los primeros años del reinado de Isabel I de Inglaterra. En esta producción, el actor interpreta al Papa Pío V.
Estos tres proyectos demuestran la versatilidad que tenía John Gielgud para hacer frente a complicados papeles en el cine. Y es que su capacidad de dotar de profundidad a figuras de alto peso histórico le convirtió en uno de los actores más respetados de su generación. Tenía a sus espaldas una larga trayectoria y, con su muerte, sucedida el 21 de mayo del 2000, dejó una huella imborrable en el séptimo arte, habiendo ganado la apodada como ‘La triple corona de la actuación’ (un Oscar, un Emmy y un premio Tony). Entre sus trabajos más recordados también se encuentran Arthur, el soltero de oro (1981), Asesinato en el Orient Express (1974) y Julio César (1953).