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Miguel Ángel Revilla, en su última visita a El Hormiguero

Miguel Ángel Revilla, en su última visita a El HormigueroGTRES

La semana de la tele

Revilla ha aparecido 75 veces en 'prime time' pero se olvida de las carreteras de Cantabria

Revilla admitió en El Hormiguero que llamó «corrupto» sin pruebas al Rey Juan Carlos I y Felipe González advirtió a Sánchez: «Soy libre porque digo lo que pienso»

Esta semana El Hormiguero ha mostrado la cara y la cruz de dos personajes que arrasan en audiencia con dos planteamientos completamente opuestos: Miguel Ángel Revilla, expresidente de Cantabria, por la gracia de pactar con cualquiera que le diera el poder, se mostró serpenteante, altanero y sumiso cuando tenía que hablar de la denuncia que ha presentado el Rey Juan Carlos I.

Así se acobardaba: «Puede haber un problema —desveló Revilla a Pablo Motos, que fue uno de los primeros en darle su apoyo económico si lo necesitaba—: no siempre he dicho 'presunto', decía 'corrupto' y dicen que he mentido». En el acto de conciliación no se retractó ni pidió perdón.

«El rey Padre —como decía Alfonso Ussía en su artículo Revilluca— ha cometido el error de darle vida y presencia cuando ya era olvido. Sus insultos, sus desprecios y sus mentiras referidas al Rey Juan Carlos I conforman un cocido montañés que, en lugar de alubias, rebosa ingratitudes. Tiene un gran futuro como colaborador de la Inchaurrondo o palmero de Broncano».

Revilla ha aparecido 75 veces en prime time, según va contando y esta es su «verdad»: «Yo no he cobrado nunca nada». El diario Alerta de Cantabria se pregunta: «Del 'corrupto confeso' al silencio ante el caso «Carreteras»: Revilla acorrala y se acorrala. El político evita hablar sobre este grave asunto que destapó El Debate, que está judicializado y que se investiga cómo su jefe de Carreteras, adjudicó presuntamente contratos millonarios a cambio de comisiones. La UDEF señala que esto se produjo únicamente durante los gobiernos de Revilla. Ni le preguntó Motos ni él habla del asunto, pero se puede cruzar en el mismo juzgado por esta causa y la denuncia del rey Juan Carlos, según cuenta el diario Alerta.

La cara, la parte positiva, apareció el miércoles cuando el expresidente socialista Felipe González entró en el plató de El Hormiguero y fue recibido con una gran ovación. Habló mucho, sobre todo de política internacional, y aunque el presentador intentó varias veces acercarlo a la actualidad nacional, esta vez pasó de puntillas, con indirectas y comentando que: «yo sigo con las directrices del congreso socialista de Valencia. No he cambiado. Siempre porque yo soy libre para decir lo que pienso y soy responsable porque pienso lo que digo».

Pidió que se rebajase el nivel de insultos entre políticos, reiteró que Hamás hizo una masacre en Israel, aunque eso no justifica la actuación actual de Israel sobre Gaza. Su dardo, esta vez, fue para despreciar a Donald Trump que, según él «va a perjudicar a EE.UU. con sus decisiones». Y aprovechó para contar anécdotas de sus relaciones con algunos líderes políticos de su época. Su locuacidad y su nivel político, cada vez que aparece en El Hormiguero, crea nostalgia, viendo lo que hoy puebla el Congreso de los Diputados.

Eurovisión, Melody, el televoto, Israel, y toda la parafernalia que se organizó alrededor del festival… dieron cancha para no comentar otros asuntos más relevantes. La UER «no admite injerencias de gobiernos, es un festival de emisoras públicas». Así respondió a las exigencias de investigación sobre el televoto. Idéntica respuesta que le dieron al gobierno español en 1968, cuando pidió que cambiaran a Serrat por Massiel.

Melody, la representante española, se «esfumó» y no regresó con TVE. El lunes desvela sus sensaciones en rueda de prensa. A la hora de la patética Familia de la tele, un intento más de subir audiencia… como sea. Los malabarismos en la programación de la tarde de José Pablo López, presidente de RTVE, de momento, han logrado que el programa Aquí la Tierra pierda casi 300.000 seguidores

El Consejo de Informativos de TVE también ha señalado al presidente de RTVE como el que dio la orden de comprar y programar el documental 7291, sobre los fallecimientos en las residencias de la Comunidad de Madrid durante la pandemia, «por no producirlo de forma interna y no incluirlo en un gran reportaje con el mismo problema que tuvieron otras Comunidades». Todo fue un ataque directo a Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid.

El Consejo de Informativos de TVE ha abierto otra investigación interesante: a los programas de Jesús Cintora, Malas lenguas, y Javier Ruiz, Mañaneros 360: «Esta acción se inicia tanto de oficio como, también, por las numerosas quejas que hemos recibido de los profesionales de la información de RTVE. Hay que separar claramente la información de la opinión», señala el comunicado. No se visten de luto cada viernes, como en otros tiempos, pero se han puesto las pilas y quieren claridad y profesionalidad en su empresa, no hooligans. El nuevo Consejo de Administración de RTVE, dominado por el PSOE y sus socios de Gobierno, con sueldos de 120.000 euros anuales hasta el año 2030, ¿tiene algo que decir? ¿Sigue en silencio?

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