La segunda parte de la monumental adaptación de Dune de Denis Villeneuve continúa la épica del autoritarismo teocrático y la violencia colonial de la primera, solo que nos lanza directamente a Arrakis, el planeta desértico ocupado donde, al final de esta, el elegido Paul Atreides (Timothée Chalamet) y su madre, Jessica (Rebecca Ferguson), se encuentran como recién llegados entre los habitantes nativos del planeta, los Fremen que viven bajo tierra. Ahora que el padre de Paul y la mayoría de los habitantes de su planeta natal han sido masacrados por los Harkonnen, recae en el aún inexperto Paul ayudar a liderar el levantamiento contra sus colonizadores.