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Henry Fonda protagonizó 12 hombres sin piedad

Cine

Las mejores películas de juicios: de '12 hombres sin piedad' a 'Matar a un ruiseñor'

Presentamos una selección de las mejores películas del género

Algunas con un marcado sabor norteamericano en el que el poder del jurado es fundamental, y otras más centradas en el papel del abogado, las películas del género judicial siguen siendo enormemente populares.

12 hombres sin piedad (Sidney Lumet, 1957)

12 hombres sin piedad (1957)

Una película de juicio sin juicio. Así podría resumirse esta obra maestra de Sidney Lumet en la que durante 93 de sus 95 minutos acompañaremos a los doce miembros de un jurado en su deliberación sobre el caso de asesinato que deben juzgar. En una primera votación todos votarán culpable… menos uno. El jurado número 8 al que da vida Henry Fonda en el que es, seguramente, el papel de su vida. Se trata de una película profundamente psicológica sobre el poder de los prejuicios y el valor de perseverancia y la humildad. Una joya única que se estudia en los cursos de liderazgo.

Testigo de cargo (Billy Wilder, 1957)

Testigo de cargo, Billy Wilder (1957)

Después de realizarla, Billy Wilder dijo que Charles Laughton era el mejor actor de todos los tiempos. Y no es para menos, pues su papel del abogado sexagenario sir Wilfried Roberts es uno de los mejores de la historia del cine. Junto a él, un Tyrone Power arrollador en la que fue su última película, haciendo de acusado de asesinato y la esposa de éste, una poderosa e inolvidable Marlene Dietrich. El desarrollo del juicio y la aparición de nuevas pruebas tiene todo lo mejor de las novelas de Agatha Christie con ese giro final que jamás olvidaremos. Una obra maestra del género.

La costilla de Adán (George Cukor, 1949)

La costilla de Adán, George Cukor (1949)

Perfecta combinación de película judicial y comedia de batalla de sexos que sólo un genio como George Cukor podría haber dirigido de manera tan magistral y equilibrada. Amanda y Adam Bonner son abogados y ambos participarán en el mismo juicio: él en representación del ministerio fiscal en el juicio a una mujer acusada de haber intentado matar a su marido por serle infiel, y ella como su abogada defensora. En la piel de estos magníficos personajes, Katherine Hepburn y Spencer Tracy en la que es la mejor de las nueve películas que hicieron juntos. Tronchante.

Algunos hombres buenos (Rob Reiner, 1992)

Algunos hombres buenos, Rob Reiner (1992)

Es una de las películas más populares de los 90 donde se juntaron los mejores: Aaron Sorkin, el guionista de El ala oeste de la Casa Blanca; Rob Reiner, el director de La princesa prometida, Misery y Cuenta conmigo y Tom Cruise demostrando, al fin, no ser sólo una cara bonita. Y es que su interpretación de un abogado militar que ha de defender a dos marines en un consejo de guerra sigue siendo memorable. Eso y su enfrentamiento a Jack Nicholson en el que es uno de los interrogatorios más famosos de la historia del cine. «¡¿Ordenó usted el código rojo!?»… Ya saben.

Jurado nº 2 (Clint Eastwood, 2024)

Jurado nº 2, Clint Eastwood (2024)

Con su última película, Clint Eastwood rubrica una obra maestra -una más- de su larga y exitosa carrera en la que cuenta la historia de un joven que se enfrenta al dilema moral de revelar cierta información en el juicio del que él mismo es miembro del jurado. Una vez más, aparecen los grandes temas del cine de Eastwood, como son la conciencia y la culpa, en un filme elegante, inteligente y honesto que ofrece lo mejor de un cineasta único. Aún no se sabe si será su última película, pero, de serlo, no podía habernos regalado una despedida más redonda.

Matar a un ruiseñor (Robert Mulligan, 1962)

Matar a un ruiseñor, Robert Mulligan (1962)

Es una de las mejores películas de juicios, una de las mejores películas sobre el universo infantil y una de las mejores películas sobre la segregación racial. En Matar a un ruiseñor, adaptación de la novela de Harper Lee, además, Gregory Peck hizo el papel de su vida, el de ese Atticus Finch, abogado sureño viudo, que es uno de los personajes más conmovedores y honorables que jamás hemos visto. El director, Robert Mulligan, logró una tensión dramática en toda la secuencia del juicio verdaderamente única, pero donde brilla el filme es en la sensibilidad de sus maravillosos personajes. Inolvidable.

La caja de música (Constantin Costa-Gavras, 1989)

La caja de música, Constantin Costa-Gavras (1989)

El director griego que nunca decepciona lo borda en esta ocasión con una película sobre una abogada que debe defender a su padre de una acusación que le señala como nazi y criminal de guerra. Jessica Lange hace, de lejos, el mejor papel de toda su carrera, pues la película no sólo se centra en el juicio, la preparación y estudio de las pruebas, y el modo en que ella, implacable, desacredita a los testigos, sino en las dudas que éstos van depositando en ella que no puede siquiera imaginar que su padre, en realidad, sea culpable… Una película que deja poso.

Anatomía de un asesinato (Otto Preminger, 1959)

Anatomía de un asesinato, Otto Preminger (1959)

Es, para muchos, la mejor película de juicios de la historia. El director de Laura y Éxodo llevó al cine la novela de Robert Traver en que un oficial del ejército es acusado de haber matado al hombre que violó a su mujer. La cinta se centra en su abogado defensor, interpretado magníficamente por James Stewart, y en cómo éste va preparando meticulosamente su defensa. Los secundarios, Lee Remick, Ben Gazzara y Arthur O’Conell, están mejor que nunca. Es apasionante y brillante desde su parquedad. Puro Preminger, que no juzga jamás a sus personajes y que nos empuja, más bien, a tomar partido.

Sospechoso (Peter Yates, 1987)

Sospechoso, Peter Yates (1987)

Magnífico thriller judicial que refleja, como pocas películas, la crudeza del trabajo de los abogados de oficio en cuya piel se mete la cantante y actriz Cher. Dennis Quaid es un miembro del jurado que se excederá en sus funciones y un casi desconocido Liam Neeson, interpreta al vagabundo acusado de haber cometido un terrible crimen. Es apasionante a cada minuto, tiene un ritmo excelente, un montaje intenso y unos giros de guion inesperados que compensan algunos momentos un poco más previsibles… Es fabulosa, en definitiva. Puro cine de los 80 en el que todo era nuevo y clásico al mismo tiempo.

El jurado (Gary Fleder, 2003)

El jurado, Gary Fleder (2003)

Esta adaptación de la novela homónima de John Grisham es, seguramente, la mejor de un súper best-seller que se haya llevado nunca a la pantalla. John Cusack, Dustin Hoffman, Rachel Weisz y Gene Hackman protagonizan un filme en que un hombre se infiltra en un jurado contra un fabricante de armas para tratar de manipular el veredicto. Vamos, para tratar de venderlo al mejor postor. La tensión dramática y el sentido del ritmo, sobre todo en el tercio final del filme, es lo que mejor refleja el concepto de best-seller que tanto triunfó en los 90. Una película redonda.

Veredicto final (Sidney Lumet, 1982)

Veredicto final, Sidney Lumet (1982)

Abrimos y cerramos esta lista con el mismo director porque esta joya de Sidney Lumet de la década de los 80 cuenta con una de las mejores interpretaciones de un magnífico Paul Newman que da vida a un abogado maduro en decadencia. El caso al que se enfrentará le hará plantearse lo mejor y lo peor del ejercicio profesional y, por lo tanto, lo mejor y lo peor de sí mismo. No sólo judicialmente es interesantísima, sino que es conmovedora en su estudio del apasionante personaje de un Newman maduro y absolutamente inolvidable. Espléndida de principio a fin.