Fotograma de Un film fatto per Bene
Cine
La película italiana 'Un film fatto per Bene' deja en shock al Festival de Venecia
Es el intento autocrítico de recordar las razones de un filme inconcluso, dedicado a un actor legendario del teatro italiano del siglo XX
El concurso se despide de este 82º Festival del Arte Cinematográfico de Venecia con tres filmes, uno más diferente que el otro, que atrajeron en mayor o menor medida a críticos y jurados.
Se va desde el original Silent Friend de la húngara Ildikó Enyedi, en el que por primera vez fuera del cine científico los protagonistas son árboles y plantas, al romántico «El sol sale para todos» del chino Cai Shangjun al irrisorio y autocrítico Un film fatto per Bene del italiano Franco Maresco.
El ser humano depende por igual de plantas para su alimentación y de los árboles para la producción de oxigeno, techo y muebles pero a la vez estos son testigos inmutables y mudos que en gran medida nos sobreviven.
La originalidad del filme de Enyedi reside en hacernos sentir la indispensable presencia de ese mundo vegetal que nos rodea, que tiene vida propia y hasta son sensibles y capaces de «pensar» estrategias de supervivencia, como lo comprueban los más modernos instrumentos de investigación.
A través de tres episodios, protagonizados por un neurocientífico que conduce experimentos en un árbol secular, una estudiante que registra electrónicamente las reacciones de un geranio al medio ambiente y una estudiante de botánica que descubre la vida íntima de las plantas, Enyedi nos introduce en un mundo que nos rodea pero del que ignoramos todo, salvo el beneficio que podemos obtener de él.
Cada episodio está filmado con soportes formales diversos, 35 y 16 mm y digital, blanco y negro y color para subrayar los cambios de la cultura humana en relación con la inmutabilidad del reino vegetal y de esta manera nos hace comprender que, a menos que lo tengamos en igual consideración que al nuestro, la vida dejará de ser posible en nuestro planeta.
Ri gua zhong cian (aquí traducido como El sol sale para todos) es una emotiva historia de amor, de encuentros y reencuentros, separaciones, rencores, culpa y perdón de una pareja en la que el hombre, por amor, se ha autoacusado de un crimen cometido por la mujer y que vuelven a encontrarse fortuitamente tras diez años de cárcel sufridos por él. La mujer se ha rehecho una vida con un hombre casado mientras él está siendo atendido por un cáncer de estómago.
El filme habla de la imposibilidad de recuperar el tiempo pasado, de la responsabilidad de nuestros actos, del perdón y del olvido y Cai Shangjun sabe mezclar todos estos sentimientos encontrados, que en otras manos resultarían indigestos, en un guion de una progresión dramática perfecta, además de contar con la actuación de dos mayúsculos actores como Xin Zhilei y Zhang Songwen, que soportan con gran sensibilidad las dos horas y cuarto de filme y lo vuelven inolvidable.
Franco Maresco es un capítulo aparte en el cine italiano. Su humor corrosivo y surrealista lo han llevado a crear un lenguaje nuevo tanto en cine como en teatro y televisión, revolucionando un modo distinto de hacer comedia.
Un film fatto per Bene es el intento autocrítico de recordar las razones de un filme inconcluso, dedicado a un actor legendario del teatro italiano del siglo XX, Carmelo Bene, interrumpido por el productor debido a su ineptitud.
Repleto de referencias a su propia obra, que solo puede entender un público italiano afeccionado y de una cierta edad, el filme es un acto gratuito, en el que Maresco no se arrepiente de su propia ineptitud sino que la presenta como un ejercicio de estilo.