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Fotograma de La Hampa dorada

Fotograma de Hampa dorada

Cine

La película de gánsteres que impuso la censura en Hollywood

Según esta estricta normativa, se regularon temas como el vestuario, los besos, el lenguaje malsonante… siempre en beneficio de la moral de los espectadores

No suele mencionarse, pero entre 1934 y 1968 en Hollywood se aplicó el Motion Picture Production Code, más conocido como código Hays. Según esta estricta normativa, se regularon temas como el vestuario, los besos, el lenguaje malsonante… siempre en beneficio de la moral de los espectadores.

Lo que no suele mencionarse es cómo algunas películas sobre gánsteres provocaron la aplicación estricta del código. En especial tres de ellas que, no casualmente, tuvieron como carismáticos protagonistas a peligrosos delincuentes.

La primera, Hampa Dorada (Little Caesar en su título original), se estrenó en enero 1931 y fue dirigida por Mervin LeRoy. Cuenta cómo Rico Bandello pasa de ser un simple ratero a un poderoso mafioso. El personaje, interpretado por un magnífico Edward G. Robinson, sentó las bases del delincuente violento y caprichoso que, sin embargo, rebosa carisma y atractivo.

En la misma línea se sitúa El enemigo público (también de 1931, y dirigida por William A. Wellman), en el que Tom Powers, encarnado en un magistral James Cagney, es un ladronzuelo que aprovecha la llegada de la ley seca para crecer en el mundo del hampa sin renunciar a los asesinatos más despiadados.

Pero, si en Hampa Dorada Rico se humanizaba gracias a la relación con su amigo del alma, interpretado por Douglas Fairbanks Jr., aquí Powers tiene una relación de completa fidelidad a su tiernísima madre. El final, que precede a un cartón en el que se lee que su final es el que se merece cualquiera de su calaña, es duro precisamente por el dolor que se insinúa llegará justo a continuación del The End.

Por fin, Scarface, el terror del hampa (1932), basada en una novela que recreaba la vida del famoso Al Capone. En la película, producida por Howard Hughes y dirigida por Howard Hawks, el protagonista se llama Tony Camonte y fue interpretado por Paul Muni. De nuevo el carisma del sujeto se hace con la película, por mucho que al final se lleve su merecido.

Fotograma de Un enemigo público

Fotograma de Un enemigo público

Aunque comenzó a aplicarse de manera rigurosa en 1934, el código Hays se creó en 1930, y se pensó que los propios creadores lo respetarían. No fue así, y a la propia Scarface alguna vez se la ha calificado como «una de las películas más censuradas de la Historia». Hasta el punto de obligar a Hawks a rodar un final alternativo que dejase bien claro que el protagonista era un ser inhumano.

Los tres filmes, a los que podrían añadirse otros muchos, terminan con sus respectivos protagonistas muertos violentamente, y en dos de ellos a manos de policías, que no siempre son tan heroicos como uno podría suponer. En cualquier caso, lo que le fascinaba al gran público, por lo menos a ojos de los censores, era el ascenso meteórico de chicos humildes mediante camino del crimen.

Mae West

Mae West

Esto, junto a otros elementos como Mae West o el presunto erotismo de Tarzán de los monos (1932), provocaron que el código Hays se aplicase de manera más estricta a partir de 1934, solo un año después de que la ley seca se derogase.

Curiosamente, estas tres películas, de trama algo similar pero con sendos personajes emblemáticos, sentaron las bases de lo que, más adelante, sería el cine de mafiosos. Cada una de ellas cuenta con soberbias escenas donde la violencia queda fuera de plano, en alarde digno de la tragedia griega. Y todas ellas muestran elementos de los que luego beberían los filmes más gloriosos del género.

Por ejemplo, no podemos olvidar que, a su modo, El precio del poder (1983), de Brian de Palma y Al Pacino, es una versión del Scarface de 1932, como bien demuestra su título en inglés.

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