Fundado en 1910

Can Yaman en El HormigueroEl Hormiguero

El actor Can Yaman que triunfa con 'El Turco' dejó la abogacía para dedicarse a la TV

«Fui abogado seis meses. Me aburría muchísimo y lo dejé». A partir de ese momento enfocó su vida a ser actor.

El actor turco de telenovelas más famoso de los últimos tiempos, Can Yaman, de 36 años, ha pasado por El Hormiguero para promocionar su telenovela El Turco, una miniserie de seis capítulos que cuenta la vida de Balagan Aga, un soldado turco que es herido de gravedad durante el asedio a Viena en 1963.

Sufre diversas vicisitudes y con el apodo de El Turco se convierte en protector del pueblo. Es una historia épica de redención y amor imposible.

Can Yaman ha explicado que estudió derecho, «fui abogado seis meses. Me aburría muchísimo y lo dejé». A partir de ese momento enfocó su vida a ser actor. Y en series como Pájaro Soñador, Sandokán y ahora El Turco, es uno de los actores más relevantes. Habla cuatro idiomas, turco, inglés, italiano y en el último año ha aprendido un español muy avanzado siguiendo la serie española La que se avecina.

Está rodando El laberinto de las mariposas en España. Tres meses en la isla de Tenerife, tres semanas de vacaciones en Estambul y ahora se ha trasladado a Madrid para seguir rodando la serie. Tuvo una experiencia desagradable hace 10 días, durante las vacaciones, que ha saltado a la actualidad. Fue detenido en Estambul, junto con otras seis personas, en una redada policial buscando drogas. Horas después fue puesto en libertad sin cargos.

Can Yaman ha explicado en diversos medios: «Ya me advirtieron que si me gustaba salir de noche, había un problema. Decidí ir porque no tenía nada que ocultar. Me lo pasé muy bien, pero al final tenía que pasar algo, si no, casi me habría convencido de volver». El actor lo califica como una simple anécdota.

La grabación de la telenovela El Turco le ha obligado a dedicar muchas horas, siguiendo los consejos de un maestro húngaro, a cómo conocer un caballo: «Me enseñó todo. Cómo abordar al caballo, a hablarle, a recoger la mierda, a acariciarlo, a correr junto a él, a tumbarme encima». Y para manejar la espada pasó otro máster que se prolongó durante horas y días.

Can Yaman, no quiere que le doblen sus acciones: «Yo asumo el riesgo. Sólo me dobla en las alturas, tenía que saltar y, por desgracia, mi doble se rompió un tobillo. Cuando tengo algún percance… me quejo en mi habitación».

Su currículo está repleto de importantes contratos. Su consejo para los actores noveles antes de firmar es: «Miren el dinero (sonríe). Lo importante es tener el poder para hacer los contratos bien. Yo ahora puedo poner cualquier cosa… pero poco puedes hacer cuando comienzas, poco que exigir, tienes que firmar lo que haya». Se inclina por las escenas de acción por su dificultad, más que por las románticas: «En las series turcas improvisamos el 80 por ciento del guion, explica Yaman, pero fuera de Turquía no se puede cambiar ni una palabra».

Uno de los momentos más difíciles de sus rodajes fue en el Pájaro Soñador: «Hubo dos capítulos en que yo llevaba gafas de sol. Estaba ciego, no veía nada. Fue un sufrimiento total para mí». El director incluyó en esos dos capítulos el problema como algo programado y funcionó: «Me quedé asombrado, al verme en la serie».