Tom Cruise en Top Gun (1986)
40º Aniversario
Tom Cruise fue la última opción: los otros actores que pudieron ser Maverick en 'Top Gun'
La película dirigida por Tony Scott, Top Gun: ídolos del aire se estrenó en 1986 y tres este, las solicitudes de ingreso en la academia de pilotos aumentó en un 500%
La historia sigue a la academia estadounidense Top Gun, donde se prepara a los mejores pilotos para mantener la calma en situaciones extremas y no inmutarse al romper la barrera del sonido a los mandos de un F-14. Entre ellos se encuentra el joven Maverick (Tom Cruise), quien destaca por su brillante, aunque temeraria, forma de pilotar.
El primer fin de semana que la película protagonizada por un Tom Cruise que tenía tan solo tenía 23 años se reprodujo en las salas de cine, el éxito fue abrumador. Pasó a ser la película más taquillera de 1986 y acabó recaudando 360 millones de dólares, a pesar de tan solo contar con un presupuesto inicial de 15 millones de dólares.
Los actores que rechazaron ser Maverick
A pesar del gran papel que finalmente interpretó Tom Cruise (Misión: imposible, Jack Reacher, La momia), el papel había sido ofrecido previamente a una gran variedad de jóvenes actores. Debido a que la película iba en contra de sus ideas y convicciones, por ser una historia excesivamente militarista, Matthew Modine (La chaqueta metálica, El caballero oscuro: la leyenda renace, Vision Quest) rechazó la oferta pese a ser el que más cerca estuvo de interpretar a Maverick.
Algo similar ocurrió con Tom Hanks (Forrest Gump, Náufrago), Emilio Estevez (El club de los cinco), Patrick Swayze (Dirty Dancing, Ghost). Charlie Sheen (Plantoon, Wall Street) tuvo también posibilidades, sin embargo, acabó protagonizando no Top Gun, sino una sátira de ella: Locos del aire. No obstante, el caso de John Travolta (Grease, Pulp Fiction)fue por una razón distinta: pidió un salario excesivamente elevado, teniendo en cuenta que hacía mucho que no protagonizaba un éxito.
Hubo obstáculos para que la película avanzara
No solo eso, sino que además hubo grandes obstáculos para que la película saliera adelante. Meses antes se había estrenado un programa que mostraba la vida interna de la Fuerza Aérea, cuyo desorbitado fracaso evidenciaba el desinterés del público por temas relacionados con ella. No obstante, Jerry Bruckheimer, una vez más, salió adelante confiando en un brillante director: Tony Scott, quien en cada escena sabía transmitir emoción de una forma única.
A pesar del evidente éxito que finalmente supuso la película, el propio Tom Cruise también llegó a considerar muy flojo el guion. Para convencerlo, el productor Jerry Bruckheimer le organizó una visita a la base aérea, donde pudo ver aviones volar, caminar por las pistas e incluso inspeccionar los hangares. Al terminar, Cruise, convencido, llamó al productor para decirle que contara con él.
La película se rodó generando un sinfín de curiosidades. En un momento dado, el comandante de la nave obvió lo escrito en el guion y cambió el rumbo. Scott, sin dudarlo, le pidió que retomara el trayecto indicado, y el marino le explicó que esa maniobra tenía un coste de 25.000 dólares. Acto seguido, Tony Scott hizo un cheque por esa cantidad y pudo filmar unos minutos el atardecer que había aquella tarde.
La adaptación de los actores a los aviones de combate fue costosa: todos vomitaron, incluido Cruise, quien en un momento dado cogió una bolsa, y al darse la vuelta el avión, quedó totalmente impregnado de su propio vómito. Al bajar, el piloto se disculpó con Tom Cruise, y le dijo: «Sólo hay cuatro trabajos que vale la pena hacer en esta vida: piloto de elite, actor, estrella de rock o presidente».
Fotograma de Top Gun: ídolos del aire
La opinión de la aviación militar
A pesar de la sensación exageradamente militar y de tintes nacionales que la película provocó no solo en grandes actores –motivo por el que muchos rechazaron el papel–, sino también en una parte considerable de la opinión pública, la realidad fue muy distinta: en un momento del rodaje, entre escena y escena, unos militares se acercaron a Scott para quejarse de que la cantidad de escudos y distintivos en las chaquetas de los aviadores de la ficción no era realista, ya que ninguno utilizaba tantos. No obstante, y contra todo pronóstico, Tony Scott respondió sin siquiera levantar la cabeza del café: «No estamos haciendo una película para pilotos de guerra. Nuestro espectador es un granjero de Kansas que nunca va a notar la diferencia».
Tal fue el éxito de la película y el peso de su influencia que logró romper la barrera de aquel descontento entre parte del sector militar, hasta el punto de introducir, con el paso del tiempo, frases o modismos nacidos en el propio filme dentro de la jerga de los pilotos. Incluso hoy en día existen sanciones para los principiantes que hacen referencia a la película creyendo que están utilizando vocabulario propio del ámbito aéreo.
El favor de la Marina norteamericana era imprescindible, ya que para sacar adelante la película no solo se necesitaban sus conocimientos, sino también material clave como aviones, portaaviones, o bases militares. Esto permitió que la Armada introdujera ciertos cambios en el guion con el fin de proyectar una imagen más favorable, como, por ejemplo, los motivos de la muerte de Goose.
No obstante, es necesario mencionar que también hubo una gran tragedia: Art Scholl falleció durante el rodaje cuando su avión Pitts S-2 no logró recuperarse de una barrena y se precipitó en el océano Pacífico. Nunca han sido encontrado restos del piloto ni de la aeronave.No obstante, lo mínimo fue dedicar la película a Art Scholl como homenaje póstumo.
El éxito rotundo de la película
La música, como en tantas otras ocasiones, fue clave: se vendieron casi 10 millones de copias del álbum con la banda sonora de la película –a pesar de que las tres canciones más conocidas no aparecían por una cuestión de derechos–, y tras su estreno las solicitudes de ingreso en la academia de pilotos aumentó en un 500%. Asimismo, la película alcanzó todos los récords respecto al video casero, consiguiendo muchísima gente lo adquiriera.