Fundado en 1910

Sarah Santaolalla participa en una mesa redondaEuropa Press

Cine, TV y series

El estrepitoso fracaso de la manifestación en apoyo a Sarah Santaolalla, con apenas 30 asistentes

La manifestación, que pretendían multitudinaria, evidencia la diferencia entre la repercusión mediática y la realidad

La comunicadora salamantina Sarah Santaolalla, pareja del periodista Javier Ruiz, con quien comparte aparición en medios es tertuliana y colaboradora en programas como Mañaneros (RTVE), En boca de todos (Cuatro) y Espejo Público (Antena 3).

Hace unos días se convocó a través de redes sociales una manifestación en su apoyo debido a los recientes ataques que ella misma ha denunciado. Sin embargo, lo que se esperaba que fuera un encuentro multitudinario distó mucho de la realidad.

Apenas 30 personas, un megáfono y un ambiente que poco tenía de manifestación reivindicativa. En un día lluvioso, a Santaolalla no le quedó otra que agradecer la presencia del reducido grupo, que, sin duda, lo que realmente estaba haciendo era pasar frío y mojarse –los que no se resguardaban bajo un paraguas–.

Con el megáfono en mano –«hacía mucho que no cogía uno», dijo–, se mostró emocionada mientras varias señoras la arropaban al grito de «¡Ánimo!», «¡Venga!», «¡Tú puedes!», rompiendo los silencios que, en muchos momentos, habían sido protagonistas.

El mensaje de Santaolalla se centró en que «son tiempos difíciles», ya que «la violencia está llegando en todas sus partes, en todas sus versiones», añadió la comunicadora. En respuesta y apoyo, pudo recibir los descoordinados ánimos de su verdadero público, lejos de ser el que mediáticamente aparenta tener.

El momento se ha viralizado con rapidez, y distintos usuarios han compartido la manifestación de apoyo a Santaolalla, que ha terminado convirtiéndose en meme en las redes sociales, con frases como esta: «Juntó 30 charos y 5 aliades».

La comunicadora, nunca exenta de polémica, publicó hace menos de un día un tuit a raíz de los problemas que se están viviendo con los trenes: «Viajar en tren es seguro, muy seguro. No hagáis caso a ultras, ignorantes o carroñeros». «Ya está bien de asustar a la gente», se atrevió a añadir en su publicación, a pesar de todo lo ocurrido en el trágico suceso de Adamuz, que pone de relieve las numerosas deficiencias en el mantenimiento de los trenes.