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Alejandro Sanz

Alejandro Sanz, en una imagen promocional de su documental

Crítica

Alejandro Sanz, sin filtros en 'Cuando nadie me ve': sus amores, su depresión y cómo se libra de los paparazzi

Tres episodios –Lo que soy, Partío y Ya no duele– que desgranan partes de su vida

Alejandro Sanz, español universal en el mundo de la música, se ha quitado la camisa pero no se ha «desnudado» contando parte de su vida en el documental Cuando nadie me ve, compuesto por tres episodios que desgranan partes de su vida: Lo que soy, Partío y Ya no duele. A sus 57 años, tiene a sus espaldas dos matrimonios. Del primero, con Haydy Michel nació su hija Manuela. El segundo hijo, Alexander, nació tras tener un escarceo amoroso con su estilista Valeria Rivera, que tardó tres años en reconocer. Su segunda esposa, Raquel Perera, su exmánager, le dio dos hijos: Alma y Dylan.

Alejandro Sanchez Pizarro, que escogió el nombre artístico de Alejandro Sanz, cierra su historia de música, flamenco, flirteos, amores y desamores, paparazzis y depresión en la serie de Movistar con esta reflexión: «La vida está para disfrutarla, para vivirla, para dejarte un par de cicatrices en ella, y en eso estamos, sin miedo alguno, sin prisa y sin pausa». Tras su larga experiencia de lo vivido finaliza así. «Hoy creo más en los momentos que en las eternidades. Las eternidades son muy románticas, pero los momentos son mucho más honestos».

Alejandro Sanz ha tenido mucha suerte. Los personajes que se han cruzado en su vida artística, casi todos, son honestos, profesionales, implicados en la persona: desde su padre que le regaló su primera guitarra y siguió su carrera, pasando por su maestro Paco de Lucía. «Todo lo que sé tiene algo que ver con Paco». El guitarrista flamenco, le escribió cuando salió su disco: «Alejandro, acaba de salir tu disco. Me han dicho que es muy bonito. Yo sé lo que tú haces, cómo lo haces y cómo compones. Eres un artista. Cantas muy bien y tienes una gran sensibilidad y eres muy buena persona, muy buena gente».

Miguel Ángel Arenas «Capi», productor musical, muestra una coherencia a lo largo del documental que traduce con claridad el camino musical de Alejandro. Estuvo en Warner con Ignacio Zabala y su manager Rosa Lagarrigue, que estuvo durante 25 años a su lado, le demandó y le ganó más de 5 millones de dólares en los tribunales.

A los largo de los tres capítulos aparecen imágenes inéditas de su familia y de sus actuaciones en conciertos ante miles de fans que lo convirtieron en un icono universal. Corazón Partío fue su creación más espectacular…con muchas trabas antes de salir. ¿Flamenco? Eso no funciona. La compañía le pedía que cambiase el acento andaluz, versionase más pop y transformase su última creación. «He estado buscando esto toda mi vida». Su música, sus letras, su flamenco. Y se plantó.

Mantuvo su pulso por el flamenco, incorporó una guitarra y unos arreglos de metal y se creó la magia. Hubo un toque de rumba, flamenco, latino y Corazón Partío arrasó. Shakira, su gran amiga del alma, Juan Luis Guerra, Luis Fonsi, Naty Peluso, Juanes, alabaron la obra de Alejandro Sanz. La reflexión del ídolo: «No sé cómo puede funcionar bien la gente que se dedica a la música en un país que se avergüenza del flamenco».

Cuando nadie me ve Alejandro Sanz

Tráiler de Cuando nadie me ve

Comenzó ante la magnitud de su fama a sentir la presión de los paparazzi: «Son acosadores profesionales –explica con aspecto triste el artista– Te amenazan, te insultan. Yo no daba crédito a lo que son capaces de hacer. Debería estar prohibido, ser ilegal. Muy duro. Se me caían los trozos de pelo, se me hacían círculos como calvas del estrés que me provocaba. El grado de desesperación es absoluto. Contrató dos personajes, los vistió de pollos y se los envió a casa del paparazzi. Lo siguieron a todas partes y tiró la toalla».

El documental detalla con precisión sus momentos de amor y desamor. «El amor –cuenta Alejandro– aparece siempre cuando lo necesitas, cuando más lo necesitas, probablemente». Fue su penúltimo amor, Raquel Perera, la mano que le ayudó a salir de su gran depresión. Alejandro no quiso externalizar su situación: «Necesitaba a alguien que me ayudara a sujetar el peso que llevaba…».

Y su compañera, le ayudó: «Él nunca mostró la profundidad de la tristeza –dice Raquel– del dolor, de la herida que tenía y a mí… me lo mostró. Me miró y me dijo: ¿Qué tengo que hacer?. Lo que organizamos es que él se refugiara en un sitio muy apartado, fuera de todo, en la naturaleza, y donde no estés ejerciendo de Alejandro Sanz todo el tiempo. Al final yo le hice solo unas promesa: 'Yo no te voy a soltar de la mano'».

Alejandro lo reconoció: «Raquel me ayudó mucho». Lo que unió definitivamente a ambos fue, según Raquel: «Hablar mucho, pasear, dibujar sueños, propósitos y promesas. Ahí fue cuando realmente nos enamoramos de verdad». Y resurgió el Alejandro Sanz de sus momentos más alegres, eufóricos: «Lo primero que vi, después de su retiro, –comenta Raquel– fue la luz de sus ojos, unos ojos transparentes, llenos de ganas, llenos de esperanza. Había recobrado la vida de una manera increíble».

El documental Cuando nadie me ve es una recopilación de los momentos más dulces y agrios de la vida de un cantante, Alejandro Sanz, que plasma en sus letras su dolor: «Yo cuando tengo dolor escribo mejor. Lo que intentas decir lo plasmas de una forma bella, con lo cual la nostalgia, crece y crece y no para de crecer…»

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