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Rosa Rodríguez, en 'Pasapalabra'Antena 3

Televisión

La fórmula de Rosa Rodríguez para ganar el Rosco de 'Pasapalabra'

Para alcanzar el nivel necesario para competir por un bote de más de 2,7 millones de euros, tomó la decisión de solicitar una excedencia laboral

La irrupción de Rosa Rodríguez en Pasapalabra ha roto todos los esquemas tradicionales de preparación, sustituyendo el estudio sedentario por una fórmula que ella misma denomina «aprendizaje en movimiento». La concursante gallega, cuya formación como filóloga y docente de español le otorga una base lingüística privilegiada, ha estructurado su entrenamiento diario combinando la exigencia intelectual con la actividad física en entornos naturales.

Su método principal consiste en realizar largas caminatas por el monte mientras utiliza herramientas de memorización digital, una técnica que, según afirmó en una entrevista en las redes de Atresmedia, le ayuda a «oxigenar el cerebro y a fijar los términos más complejos de una manera mucho más eficiente que frente a un escritorio».

Para alcanzar el nivel necesario para competir por un bote de más de 2,7 millones de euros, Rosa tomó la decisión de solicitar una excedencia laboral, transformando el concurso en su ocupación a tiempo completo.

Su jornada de estudio oscila entre las ocho y las diez horas diarias, tiempo que dedica a diseccionar no solo el diccionario de la Real Academia, sino también enciclopedias de botánica, geografía y arte, que suelen ser los nichos preferidos de los guionistas para las palabras «cerrojo».

En este proceso, su gran aliada es la tecnología de repetición espaciada, que le permite repasar miles de tarjetas de datos de forma automática, priorizando aquellos conceptos que más se le resisten para asegurar que la información «esté fresca» antes de entrar en el plató.

Un estilo de vida saludable y metódico

La fórmula de Rosa destaca por una gestión emocional de hierro y una gran estrategia de juego conservadora. A diferencia de otros concursantes que arriesgan en la primera vuelta, ella prefiere estudiar el ritmo de su oponente y guardar sus bazas para los segundos finales, una táctica que le ha permitido remontar roscos que parecían perdidos.

Esta mezcla de rigor académico, tecnología aplicada y bienestar físico la ha consolidado como una de las mentes más brillantes de la historia de la televisión en España, llegando a la gran final de hoy con la serenidad de quien ha convertido el estudio en un estilo de vida saludable y metódico.