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Alauda Ruiz de Azúa, en la presentación de Los domingos en el festival de San SebastiánGTRES

Cine

Quién es Alauda Ruiz de Azúa, la directora que explora la fe y la vocación religiosa en 'Los domingos'

La cineasta vasca aborda el deseo de una joven de ingresar en un convento de clausura y el terremoto emocional que esa decisión provoca en su familia

Un asunto delicado que apela directamente a la fragilidad humana y a los vínculos más íntimos. Desde ahí se adentra Alauda Ruiz de Azúa en Los domingos, una película sobre la vocación religiosa de una adolescente que se ha convertido en uno de los fenómenos del cine español reciente.

La cineasta vasca aborda el deseo de una joven de 17 años de ingresar en un convento de clausura y el terremoto emocional que esa decisión provoca en su familia: un padre viudo que no sabe cómo reaccionar y una tía que hará todo lo posible por evitarlo. Un conflicto que sirve de detonante para reflexionar sobre cuestiones mucho más amplias.

«Es un tema muy complejo de juzgar, muy complejo también cómo te posicionas como familiar de alguien que siente una vocación religiosa», explica Ruiz de Azúa (1978) en una entrevista concedida a AFP en París, días antes del estreno del filme en Francia. Precisamente esa incomodidad es la que le interesa: «Me permite hablar de la fragilidad de la familia, de cómo nos condicionan los afectos. La complejidad me atrae».

No parece equivocarse. Los domingos conquistó la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián y, a finales de enero, arrasó en los premios Feroz con cinco galardones. La película dibuja con pulso firme los dos mundos entre los que se debate Ainara: el hogar familiar y el convento al que aspira a entrar.

Dos mundos enfrentados

En el ámbito familiar, el padre, interpretado por Miguel Garcés, y la tía, a la que da vida Patricia López Arnaiz, encarnan posturas opuestas. En el universo religioso destaca la madre superior, interpretada por Nagore Aranburu, actriz habitual de la directora y protagonista también de la serie Querer.

Para el papel de Ainara, Ruiz de Azúa visionó a más de quinientas candidatas, pero tuvo claro su elección cuando apareció Blanca Soroa. En ella encontró ese aire «enigmático, más misterioso», propio —según la directora— de quienes parecen conectados con algo espiritual.

La decisión de mostrar ambos mundos sin tomar partido ha generado un intenso debate. Para algunos, la película denuncia un proceso de adoctrinamiento; para otros, se limita a retratar con honestidad una realidad religiosa. «Es una película viva», sostiene Ruiz de Azúa. «Ambos mundos tienen contradicciones, hipocresías y razones, y eso hace que sea más difícil de juzgar».

Fotograma de la película Los Domingos

Mirar sin juzgar

Esa voluntad de equidistancia no es casual. Para documentarse, la directora se reunió con jóvenes y familias que habían vivido experiencias similares, inspirándose en un caso que conoció en su juventud. «Me interesa su viaje emocional, entender cómo lo vivieron y por qué. Lo que sentían y lo que no. No me interesa juzgarles», afirma.

La familia vuelve a ser el eje central de su cine, como ya lo fue en Cinco lobitos (2022) y en la serie Querer (2024). Un territorio que le permite explorar lo social y lo político desde la intimidad: «En la familia se revelan todas nuestras contradicciones y también nuestras hipocresías políticas».

El recorrido de Los domingos apunta aún más alto. El próximo 28 de febrero, en la gala de los Goya, la película parte con 13 nominaciones, entre ellas mejor película, dirección y guion. Un reconocimiento que confirma que, cuando el cine se atreve a mirar de frente lo incómodo, el resultado puede ser tan incómodo como necesario.