Fotograma de Little Amélie
Cine
La joya de la animación que desafía a los grandes estudios y llega a los cines este fin de semana
«No buscamos impresionar, buscamos emocionar», señalan
Maïlys Vallade y Liane-Cho Han firman Little Amélie, una delicada pieza de animación que apuesta por la emoción y la mirada íntima que se ha abierto camino entre grandes producciones internacionales en la carrera de los Oscar: «No buscamos impresionar, buscamos emocionar», señalan los cineastas.
La película, que se estrena este viernes en España, es una adaptación de Metafísica de los tubos de Amélie Nothomb, obra en la que la escritora reconstruye sus primeros años de vida en Japón. Una peculiar reflexión sobre la infancia, la identidad y el descubrimiento del mundo. Con ecos de la animación japonesa y un cuidado trabajo visual basado en el color, Little Amélie está dirigido tanto a niños como a adultos.
El libro es «una pequeña bomba filosófica»
Han leyó la novela con 19 años y quedó, según sus propias palabras, «profundamente tocado». Había trabajado con Maïlys Vallade en Le Petit Prince y otras películas, y decidieron hacer la adaptación del peculiar relato de Nothomb, que Vallade considera «una pequeña bomba filosófica».
La experiencia personal de ambos fue determinante. «Cuando nació mi hijo entendí que no es solo Amélie quien se cree Dios. Todos los niños pasan por esa etapa. Todos creen ser el centro del universo antes de comprender que forman parte de él», reflexiona Han.
El corazón emocional de la película radiografía esa transición emocional de Amélie: de creerse al centro del mundo a verse como parte de él. En ese proceso, la pequeña encuentra un ancla en Nishio-san, su cuidadora japonesa.
La novela de Nothomb es muy conocida en Francia, según Vallade, por eso adaptarlo suponía «un desafío enorme». «Muchísima gente tiene una idea muy precisa del libro (...) Es un texto corto, pero lleno de capas y de temas complejos», añade.
La escritora dio los derechos para la creación de la película pero no quiso intervenir en el proceso de elaboración. «Nos dijo que sus libros son sus hijos y que las adaptaciones son sus nietos. Y que ella no interviene en la educación de sus nietos», explica Vallade.
Nothomb vio la película por primera vez en la fase final de la postproducción sonora. «Fue un momento muy intenso», recuerda Vallade: «Se emocionó muchísimo, lloró». La escritora entendió perfectamente todos los cambios narrativos que los directores habían hecho.
Poco presupuesto
El equipo decidió centrarse en el vínculo entre Amélie y Nishio-san, su cuidadora. «Para nosotros, ahí estaba el verdadero latido del relato (...) No queríamos perder ese soplo de vida que atraviesa la relación entre ambas», señala Vallade.
La película se hizo con un presupuesto pequeño, por ejemplo, no pudieron contar con grandes estrellas de doblaje, pero pese a ello se han conseguido posicionar en la carrera de los Oscar y los BAFTA, en las categoría de mejor película de animación frente a grandes estudios con títulos como Zootrópolis 2 (Zootipia 2).
«Nunca imaginamos el recorrido internacional que tendría la película», señala Vallade. «Nos enfrentábamos a mastodontes», añade. Entre los galardones que han recibido se encuentran el Premio del Público del Festival de San Sebastián y del Festival de Sevilla, mejor largometraje de animación de la Asociación de Críticos de Los Ángeles, entre otros.
«Es más barato emocionar que impresionar», bromea Han, aunque Vallade matiza entre risas. «Es más barato, sí… pero no es más fácil», concluye. Sin embargo, más allá de los galardones, ambos insisten en su verdadera ambición: «Queremos que el público salga marcado, que la película permanezca como una pequeña cicatriz», concluye Han.