Garcia-Page en El Hormiguero
«Le iría mucho mejor al Gobierno si le hiciera caso a Felipe González», García-Page en El Hormiguero
«No sigo a Pedro Sánchez en TikTok ni tengo relación con él» confiesa García-Page
Había expectación por la presencia de Emiliano García-Page, presidente de la Comunidad de Castilla-La Mancha y la voz discordante del sanchismo, en El Hormiguero de Pablo Motos. Y su presencia no ha defraudado con sus declaraciones, dentro del maremágnum de noticias que brotan diariamente sobre escándalos en el partido del gobierno. Sus frases para la historia fueron: «Le iría mucho mejor al Gobierno si le hiciera caso y le pidiera opinión a Felipe González». O cuando Motos le pregunta cómo pasará Sánchez a la historia: «Muy diferente de como a él le gustaría». No sigue a Pedro Sánchez por TikTok «ni tengo prácticamente relación con él».
García-Page medita sus respuestas. Sabe llevar sus opiniones al terreno que desde hace años defiende a pesar de las críticas que genera en el entorno sanchista. Se aferra a las siglas de su partido: PSOE, al de siempre, al que pusieron en órbita Felipe González, Alfonso Guerra y muchos socialistas que no «conocen» al actual partido socialista. Las palabras de Felipe González: «Yo votaré en blanco a este PSOE de Sánchez», han levantado polvareda. Le han llamado traidor, resentido y Page no pierde el momento de salir en su defensa y admiración, acusando a los sanchistas de «atacar a Felipe para tapar otras cosas».
«Me sorprendió —señala García Page—. Tardaron unos días en hacerle la campaña. Coincidió que a la cumbre europea, a la que no fuimos invitados como país, y eso me molesta... se quería tapar. Y entonces arreció una campaña contra Felipe González que no es nueva. Felipe es un líder con mayúsculas y no lo discute ni el adversario. Y me duele que se haga una campaña tan gratuita, aunque se equivoque».
Emiliano García-Page descubre un apoyo de Felipe a Pedro Sánchez: «Le acusan de que no dice nada bueno del Gobierno. Se equivocan. Felipe, por petición expresa de Pedro Sánchez, salió diciendo que le parecía bien la abstención en el Gobierno de Rajoy… por petición de Sánchez. No sabíamos entonces que iba a ponerse de moda cambiar de opinión. Le hizo caso hace diez años. Desde entonces, cuando nos querían insultar, nos llamaban felipistas».
Hay tantos frentes abiertos en la actualidad socialista que por algunos pasa de puntillas. La dimisión del DAO de la policía y las declaraciones del ministro Marlaska le han parecido en estos momentos acertadas; de la fontanera Leire Díez solo insinúa que «llamarla así es un insulto a los fontaneros»; y con José Luis Rodríguez Zapatero se moja lo justo, pero contundente: «No me gusta su papel en Venezuela. La dictadura venezolana, en el mejor de los casos, le ha usado».
La política —explica Page— vive unos niveles de degradación que no imaginaba. Esa degradación es el peor síntoma en democracia, el punto más alejado del espíritu de la Transición. Hay tensión social. Mucha gente piensa que no le gusta el gobierno, sino que se gobierna contra ellos. No es un problema económico; la causa del cabreo es un fallo de la política. Se gobierna de arriba hacia abajo”.
Mantiene su teoría de que en España manda Carles Puigdemont desde Waterloo «a control remoto». No acepta repartos económicos beneficiando los votos de los independentistas y que otras CC.AA. se vean perjudicadas. Lo del nuevo espacio de izquierdas que quiere crear el diputado de ERC, Gabriel Rufián, no le cuadra: «Se está cambiando de acera, ya es medio español, pero no se puede quedar en la mediana. Que me explique cómo puede defender los intereses de un trabajador de Jaén y de Ciudad Real defendiendo al mismo tiempo privilegios para los millonarios catalanes».
Emiliano García-Page no quiere ser presidente del Gobierno. No sabe si se presentará en su comunidad de Castilla-La Mancha. Espera que el PSOE de toda la vida vuelva a ser autocrítico. «Desde aquellas elecciones que solo sacamos 84 diputados a nivel nacional ya no ha existido la crítica interna». Y alardea de que en 40 años de presidencia en su comunidad autónoma «no he tenido a nadie imputado por corrupción».