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Marc Giró, durante la entrevista de Pablo Motos en El Hormiguero

Marc Giró, durante la entrevista de Pablo Motos en El HormigueroAntena 3

Televisión

Marc Giró intentó sabotear El Hormiguero: «Hiláis muy fino con Pedro Sánchez y muy poco con la ultraderecha»

Pablo Motos recibió al nuevo fichaje de La Sexta en una de las entrevistas más incómodas que se recuerdan

El fichaje de Marc Giró por Atresmedia para presentar un programa en La Sexta llevó al histriónico presentador de izquierdas al plató de El Hormiguero. Por lo visto en la noche de este jueves será difícil que Giró se convierta en invitado platino, condición que reciben los invitados que alcanzan las 10 visitas. Giró activó su modo 'destroyer' desde el minuto (más bien, segundo) uno. Pablo Motos vio venir enseguida el toro que tenía por delante: «Te he visto salir de una manera que me he asustado».

Giró comenzaba con sus embestidas. «Es un truco buenísimo. Tenéis a los invitados metidos por un túnel que parece una sauna gay. Me está interesando muchísimo, no sabía que Antena 3 era tan maricona. Sales agotado. Sales follado ya». Eso, así, de primeras, en un programa familiar como El Hormiguero. Es fácil intuir que a Pablo Motos no le pilló de sorpresa. Y, probablemente, aunque su profesionalidad, su experiencia y su habilidad para detectar por dónde van a ir los tiros le ayuden a disimular la incomodidad, también era fácil imaginar que el presentador deseaba que la entrevista pasase rápido para relajarse y disfrutar como cada jueves con sus compañeros de tertulia.

«Bienvenido a Atresmedia…». Pablo Motos no pudo ni continuar la frase. A la tercera palabra, Marc Giró ya se hacía con el uso de la palabra para no soltarlo.

«Están aquí las dos Españas juntas. Lo que no ha conseguido Arturo Pérez-Reverte con David Uclés lo has conseguido tú conmigo. Porque eres un seductor, bribón».

Motos le preguntó por el cambio de TVE a Atresmedia. De La 1 a La Sexta. «La gente me dice: 'pero en Atresmedia todos son fachas'. No me he encontrado todavía ninguno. Tengo ilusión por encontrarme al famoso facha de El Hormiguero. Que espero que no seas tú (refiriéndose a Pablo Motos)». Las hormigas saltaron antes de lo habitual, tal vez y aunque no lo necesitara, para echar un cable a Pablo Motos en su difícil lidia del invitado. Sin embargo, ahora quienes necesitaban ayudaban, sorprendentemente, eran ellas, Trancas y Barrancas. «No me tientes porque tengo una amiga que una vez llegó a la oficina y dijo: ‘este fin de semana he hecho el amor’, se dice a esta hora, no? Bueno, ‘he follado con una hormiga de El Hormiguero’. No te digo más», espetó Marc Giró. Uno no recuerda la última ocasión en la que un invitado había logrado descolocar a las hormigas, máximas exponentes de la agilidad mental en la televisión. Marc Giró lo consiguió, pero solo por unos segundos y bajando al barro. «Solo digo una cosa: a este le llaman Trancas. A mí no me miréis», reaccionó con rapidez Barrancas.

Marc Giró venía dispuesto a dinamitar un programa que este jueves perdió por el camino y por su culpa la condición de familiar. «Ayer que estuvieron Los Morancos, meterse con Jorge Javier, muy mal. Tú (a Pablo Motos) estuviste muy bien porque ya empiezas a parar este tipo de cosas, pero yo quiero reivindicar el sexo anal porque este señor hizo una broma sobre el sexo anal y yo quiero recordar a todos los españoles, incluso a ti, que no sé si lo has practicado o no, que estamos a favor del sexo anal. Al Moranco 1…». Pablo Motos, que ya no disimulaba su incomodidad, salió en defensa de César Cadaval. «Pero era una broma», razonó Motos.

Marc Giró siguió a lo suyo y preguntó al presentador directamente si lo había probado. Motos paró el partido y pidió tiempo muerto: dio paso a publicidad. El primer asalto, que es lo que realizó el invitado al plató del programa, lo había ganado, a su manera y en lo suyo, Marc Giró.

El respiro le duró poco a Pablo Motos. Marc Giró, más serio y calmado en ese tramo, repartió, pero solo a diestro, no a siniestro.

«¿Cuándo puedo hablar de Pedro Sánchez?. Oye, hiláis muy fino con Pedro Sánchez y muy poco fino con la ultraderecha en este programa. Te lo tenía que decir», reprochó Giró a Pablo Motos, que tiró una vez más de paciencia y cordura: «Podemos no estar de acuerdo en algo y eso no significa que tú y yo no nos podamos llevar bien». Marc Giró hizo campaña por Sánchez y calcó su discurso, refiriéndose a Vox como «ultraderecha» y permitiéndose el lujo de decir a los españoles a quién tienen y a quién no tienen que votar. Hasta ahí alcanza la verborrea y el seguidismo político de Giró.

«Estoy a favor del disenso, de discutir. Morir, bien vestido, pero discutiendo. La ultraderecha no tiene nada de bueno y lo van ustedes a comprobar si la votan y esto acaba siendo así. La ultraderecha, el fascismo, no tiene nada de bueno», soltó. Ante el atropello, más que ímpetu, del invitado, cualquier presentador se habría venido abajo. Pero no Pablo Motos, que reaccionó con admirable calma y con muchísima más elegancia que Marc Giró, que derrochó tanta verborrea como chabacanería. «¿Me quieres preguntar alguna anécdota divertida, si me he tirado algún pedo, ese tipo de cosas que se hacen a veces?», preguntó Giró con sorna y sin gracia, faltando al respeto al programa más visto de las noches en televisión y al trabajo de su equipo. «No, quiero preguntar algo. Algo. Me conformaría con poder hacerte una pregunta, la que sea», replicó Pablo Motos. Esa, la que lleva por bandera la elegancia, la sencillez, la humildad y la generosidad con sus invitados, fue la verdadera victoria del presentador.

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