Fundado en 1910

El actor y director Charles Chaplin, junto al cineasta Edgar Neville

Cine

Un viaje por las películas de comedia: cuando el cine aprendió a reír

Un recorrido histórico desde los hermanos Lumière hasta el humor sofisticado del siglo XXI

La comedia ha sido, desde los inicios del séptimo arte, uno de los motores más poderosos del cine. De hecho, nació inevitablemente unido a la comedia; los primeros espectadores se maravillaron ante la capacidad del movimiento registrado así fue el caso con El regador regado (1895) de los hermanos Lumière que contenía una estructura cómica basada en la sorpresa y el gag visual.

Por ello, no es casualidad que muchas de las primeras grandes estrellas fueran cómicas: el humor conectaba de inmediato con el público, incluso cuando el cine era mudo. Figuras como Charles Chaplin o Buster Keaton demostraron que el 'slapstick' (subgénero humorístico cinematográfico y teatral caracterizado por la comedia física exagerada, golpes simulados, persecuciones y situaciones caóticas) bastaba para provocar carcajadas sin necesidad de palabras. En películas como El chico (1921) o Sherlock Jr. (1924) la comedia no solo entretenía: también ofrecía crítica social y una mirada tierna o a veces amarga sobre la pobreza, el trabajo o la modernidad.

Con la llegada del sonido a finales de los años veinte, el género experimentó una transformación decisiva. El diálogo abrió la puerta a nuevas formas de humor basadas en el ingenio verbal y el ritmo de la conversación. En los años treinta y cuarenta triunfaron las 'screwball comedies', con enredos románticos y diálogos vertiginosos, como Sucedió una noche (1934). Más adelante, la comedia se mezcló con otros géneros: musical, bélico, romántico o incluso fantástico, ampliando su alcance y sofisticación.

En la segunda mitad del siglo XX, la comedia se volvió más diversa y autorreflexiva. Directores como Billy Wilder exploraron un humor más ácido y satírico, visible en Con faldas y a lo loco (1959), donde se cuestionaban normas sociales y de género con una ligereza engañosa. A partir de los años setenta y ochenta, surgieron corrientes más irreverentes y paródicas, como las impulsadas por Mel Brooks, que ridiculizaban géneros enteros y jugaban con las convenciones del propio cine.

Fotograma de Some Like It Hot

En las últimas décadas, la comedia cinematográfica ha seguido adaptándose a los cambios culturales y tecnológicos. La globalización y las plataformas digitales han diversificado las voces y los estilos, dando lugar a propuestas que combinan humor con drama, identidad o crítica política. Películas contemporáneas como El Gran Hotel Budapest (2014) muestran cómo la estética, el guion y la puesta en escena pueden integrarse para crear un humor sofisticado y visualmente distintivo.

En definitiva, la comedia ha cumplido un doble rol: entretener y reflejar la sociedad. Ha evolucionado desde el gag físico hasta el comentario social complejo, demostrando que reír no es solo una forma de evasión, sino también un modo de comprender el mundo y, a veces, de transformarlo.