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Fotograma de una de las películas de la saga Torrente

Fotograma de una de las películas de la saga Torrente

Cine

Ya hemos visto 'Torrente, presidente': Santiago Segura vuelve a brillar riéndose de Sánchez y parodiando a Vox

Así es la sexta película de la saga (sin spoilers)

Santiago Segura le ha echado un par con Torrente, presidente, la esperada sexta película del policía más guarro y casposo que haya parido el cine español. No tenía ninguna necesidad, lo que hace aún más admirable el riesgo de la apuesta de la que una vez más sale ganador en la pantalla y seguro que también en la taquilla. Santiago, más que Torrente, ha demostrado el valor de repartir a diestra y siniestra de la política española sin disimulo y sin traicionar en modo alguno la esencia del personaje. Todo con la mirada puesta en la fiel legión de seguidores de la saga y en el noble arte de hacer reír al espectador.

Segura es también fiel a su gente: ha recuperado en Torrente, presidente a varios de sus escuderos en las entregas anteriores, fieles a su vez al cineasta. La cinta está llena de guiños a los fans (el momento Esther Cañadas…), incluso hasta después de los títulos de crédito. Y triunfa una vez más con su acertada elección de cameos, que aquí no desvelaremos, desde el alter ego de Pedro Sánchez (que en la no tan ficción se llama Pedro Vilches, es narcisista, se mira al espejo y de quien otro personaje dice que es un megalómano) hasta las sorpresas que llegan de Hollywood. Que las hay y muy gordas.

Todo comienza con José Luis Torrente haciendo gala de su carácter en el bar, junto a Cañita Brava, y ante la mirada de miembros del partido Nox que, interesados por su discurso, deciden reclutarlo. Torrente pasa a dar un pequeño mitin, después a figurar como el número 26 del partido y, fruto de una eventualidad, a sustituir al líder de la formación, de apellido Carrascal, en un debate en la televisión junto a los candidatos rivales. Torrente, a su manera, conecta con la gente y habrá quien, a la vista de su carisma y su éxito, quiera eliminarlo del mapa.

Una de las grandes sorpresas, y hay varias –como siempre, y en esta ocasión más protegidas–, de la película es descubrir el doble salto mortal con los dos acertados villanos que esperan al protagonista en el tramo final. En el fondo, lo de Santiago Segura y Torrente, presidente es precisamente eso, un divertido salto mortal tras otro en el que Segura, como siempre, cae de pie.

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