Daniel Day-Lewis, en una imagen de archivo
Cine
Daniel Day-Lewis pudo morir en esta película: se negó a tomar antibióticos porque «en esa época no existían»
El rodaje de uno de sus largometrajes más conocidos pudo acabar en tragedia por el exceso de profesionalidad del actor
Daniel Day-Lewis es mundialmente conocido por su entrega absoluta a sus personajes, pero durante el rodaje de Gangs of New York (2002), el filme de Martin Scorsese, su búsqueda de autenticidad histórica estuvo a punto de terminar en tragedia. En su afán por encarnar a Bill 'El Carnicero' el actor llevó su salud al límite.
Un vestuario mortal
Para ser fiel a la época (mediados del siglo XIX), Day-Lewis se negó a usar prendas modernas que no existieran en 1863. Esto incluía su abrigo; a pesar de las gélidas temperaturas de los sets en Roma, el actor solo vestía un abrigo fino de época, argumentando que un hombre de ese tiempo no tendría acceso a materiales térmicos actuales. Como resultado, desarrolló una neumonía grave.
Fotograma de Gangs of New York
Rechazo a la medicina moderna
Lo más sorprendente no fue solo que enfermara, sino su reacción inicial. Fiel a su inmersión total, se negó a recibir tratamiento médico moderno o antibióticos, alegando que en la época de su personaje no existían tales curas. Solo cuando le advirtieron que la infección podía ser fatal y que pondría en riesgo toda la producción, aceptó finalmente la ayuda de los médicos.
Otros sacrificios del actor
Además de la enfermedad, el actor se preparó de formas brutales. Trabajó como aprendiz de carnicero para manejar los cuchillos con destreza profesional. Además, mantenía el acento neoyorquino del siglo XIX y la actitud hostil de su personaje incluso cuando las cámaras no estaban grabando, creando un ambiente de tensión constante en el set. Finalmente, escuchaba bandas como Eminem para entrar en un estado de rabia y agresividad necesario para el papel.
Este episodio quedó grabado en la historia de Hollywood como uno de los ejemplos más radicales de hasta dónde puede llegar un actor para alcanzar la excelencia, confirmando por qué Day-Lewis es considerado uno de los mejores (y más intensos) intérpretes de todos los tiempos.