La televisión hace justicia: condenan a TVE, Cristina Pardo salta a Antena 3 y brillan Trancas y Barrancas
Javier Ruiz, presentador de Mañaneros 360
La televisión pasa por ser el medio de comunicación más injusto con sus profesionales. Pienso, de modo especial, en varios rostros de TVE, de trayectoria intachable, que han sido relegados a un segundo plano –cuando no directamente apartados de la pantalla–, por razones que nada tienen que ver con su desempeño y sí con por apostar por otros presentadores con otro tipo de 'credenciales': es defender a capa y espada los intereses del Gobierno de Sánchez desde su llegada al poder. Pienso también en aquellos que tienen que soportar cómo RTVE desprecia a los trabajadores de la casa para encargar a productoras externas la realización de sus programas. Por eso uno celebra aún más que la televisión, como ha ocurrido esta semana, haga justicia con quien lo merece.
Por ejemplo, con Cristina Pardo, que el jueves anunciaba a los espectadores de Más Vale Tarde que dejará La Sexta, después de 20 años en la cadena, para incorporarse a Antena 3 y presentar un programa semanal en horario de máxima audiencia. Esa misma noche, en la mesa de tertulia de El Hormiguero en la que participa cada jueves, Cristina Pardo recibía de Pablo Motos el mejor y más justo de los elogios: «Explicas las cosas mejor que nadie».
Es el triunfo de una hormiguita (en el buen sentido, por trabajadora) del periodismo en la semana de las grandes hormigas de la televisión (Petancas, no te enfades): Trancas y Barrancas, Juan Ibáñez y Damián Mollá, sorprendieron al quitarse la máscara en Mask Singer. Una y otra, uno y otro en realidad, demuestran cada noche que son las mentes más ingeniosas y ágiles de toda la televisión. Incluso, como el miércoles, cuando consiguen sacar de quicio a Pablo Motos. La escena ya la habíamos visto unas cuantas veces en la tradicional llamada de la tarjeta de El Hormiguero, pero esta vez adquirió un tono aún más cómico.
Mientras Elsa Pataky aguardaba el momento en que, tono tras tono, alguien contestara al teléfono, Trancas simuló una voz falsa que respondía a la llamada. Elsa Pataky se lo creyó, justo después alguien descolgó su teléfono, Trancas siguió con la broma preguntando al descolocado receptor: «¿quieres dinerito?». Pablo Motos se rebotó con la hormiga: «¿eres tonto o qué te pasa?», soltó con una mezcla de enfado y risa con mayor proporción del primer ingrediente. El hombre, en lugar de responder «la tarjeta de El Hormiguero» y ganar así 6.000 euros, repartió su propio ‘premio’: «Que si tu puta madre tiene».
Pablo Motos le dio otra oportunidad. Al receptor de la llamada, que no había colgado después de su exabrupto, y a Trancas, que con admirable valor no se arrugó ante el enfado de su jefe. «Para mí no se merece el dinero ya, me ha insultado», se quejaba con gracia la hormiga. Trancas continuaba tirando de humor. «5.500 euros, no 6.000, que me ha insultado». El hombre colgó el teléfono, para contrariedad de Pablo Motos. Viendo la que le se le venía encima, Pablo Ibáñez siguió con su huida hacia delante: «Esto es audiencia pa’arriba, Pablo», decía con ligero atisbo de risa nerviosa.
El otro acto de justicia de la semana en la televisión es más serio y lo es en sentido literal. La Justicia condenaba a RTVE y a su presidente, José Pablo López, por difundir «una información tendenciosa y no ajustada a la verdad» contra Isabel Díaz Ayuso y el Gobierno de la Comunidad de Madrid en Mañaneros 360, el programa de TVE presentado por Javier Ruiz y Adela González. El motivo de la denuncia, este rótulo de Mañaneros 360 del 1 de diciembre que vinculaba una subvención al Ilustre Colegio de Abogados de Madrid con el papel de la institución como acusación contra el ya exfiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz: «Ayuso premia a la acusación contra el fiscal. Subvención de 43 millones para el ICAM a una semana de la denuncia al fiscal y, después, licencia para convertirse en universidad».
La sentencia condena a RTVE a emitir la lectura de una rectificación en Mañaneros 360 íntegramente, «sin comentarios ni apostillas», con una relevancia «similar a la de la noticia original» y en el mismo horario en los tres días siguientes a la notificación de la denuncia.