Cartel del documental Sidosa
Televisión
La izquierda se lanza al elogio de 'Sidosa', el documental de Évole y Casanova, tras su fracaso en taquilla
Tras su estrepitoso fracaso en la taquilla, el documental Sidosa, de Jordi Évole y Eduardo Casanova, aterriza este domingo en la plataforma Atresplayer antes de su próxima emisión en La Sexta. Los datos no engañan a nadie: en su primer fin de semana en los cines, entre el viernes 1 y el domingo 3 de mayo, Sidosa solo tuvo 381 espectadores en España y no llegó ni a los 3.000 euros de recaudación. Ocupó el puesto 34 en el ranking de taquilla de ese fin de semana a pesar de tratarse de un estreno y de la promoción con la que ha contado por parte de Atresmedia, que produce el documental junto a la productora de Évole, Producciones del Barrio.
Algunos medios de izquierdas se prestaron a elogiar el documental y aseguraron que solo se proyectaba de forma residual en algunos cines, cuando la realidad es que se estrenó en hasta 79 cines españoles. La media fue de cinco espectadores por sala, pero algún medio llegó a asegurar que algunas salas del centro de Madrid donde se exhibía Sidosa estaban llenas.
Este viernes, a dos días de su estreno en Atresplayer, el diario El País se ha lanzado al elogio, en modo alguno desinteresado, de Sidosa, Eduardo Casanova y Jordi Évole con un artículo donde destaca «algunos de los aciertos del proyecto». Entre ellos, subrayados en negrita a modo de ladillo, señala que «es una película divertida», «la presencia de Évole en pantalla», «conecta con el cine de Casanova», su «juego metacinematográfico», y hasta «el título es muy oportuno». Da la impresión de que no habían encontrado tantos motivos para destacar cosas positivas de Sidosa y por ello han tenido que recurrir al título para completar la lista.
Las críticas de los usuarios de Filmaffinity que acompañan la ficha del documental no son en cambio tan amables con Sidosa, Évole y Eduardo Casanova.
«No, Eduardo. Contagiarse de VIH no es romántico, no es gracioso ni tampoco es algo como para sentirse orgulloso. No hay que normalizar la irresponsabilidad de hacer las cosas sin tomar las debidas precauciones. En cambio, sí se deberían tomar precauciones para evitar pagar la entrada para ver este tipo de insulto a la decencia y a la sensatez», observa un usuario.
«Cuestiono la transformación del sufrimiento en identidad cultural subvencionada. Y aquí aparece la gran pregunta que mucha gente se hace —aunque pocos la formulan sin miedo a ser llamados monstruos—: ¿quién sostiene este ecosistema?
Porque tú no apareces de la nada. Vienes de un circuito muy concreto: festivales, productoras televisivas, instituciones culturales, prensa amiga, algoritmos ideológicos y una industria española donde el fracaso comercial no necesariamente implica desaparición artística.
Tus películas recaudan poco, pero sigues rodando. Eso genera sospecha pública, aunque muchas veces se simplifique de forma grotesca. Algunas ayudas públicas a proyectos anteriores sí existieron, como las ayudas del ICAA a La Piedad», asegura otro.
«Disfrazada en un envoltorio de pedagogía, nos llega Sidosa, donde su título ya nos adelanta que no habrá nada de pedagógico y sí una total y descarada desinformación.
Eduardo Casanova es uno de tantos portadores del virus VIH, hoy día una condición crónica que con la medicación da marcadores inapreciables. Por eso, su alegato es un insulto a todos los enfermos de Sida que tuvieron la desgracia de contraer el virus en una época donde no había tratamientos, donde el inevitable final era la muerte. Donde tenemos a estrellas como Freddy Mercury o Rock Hudson que sí contrajeron Sida. Y hete aquí, que un chaval hipersubvencionado, ególatra e histriónico nos viene a dar lecciones. Lecciones de qué?», apunta otro comentario en Filmaffinity.
«Fui a verla por curiosidad, para ver hasta donde hemos llegado, y si hemos llegado muy lejos, pero a ningún sitio, porque esta peli no aporta nada al tema, es simplemente ego, victimismo y afán de protagonismo, y por que no decirlo, poder pillar otra subvención», señala otro espectador.