María González, la invitada al programa de La Sexta Xplica el fin de semana pasado
Televisión
La Sexta presenta a una activista afín a Sánchez y Zapatero como víctima del problema de la vivienda en Madrid
Los espectadores de La Sexta Xplica no tardaron en desmontar el decorado al comprobar que la «ciudadana de a pie» era en realidad una activista muy bien conectada
Dicen que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo, pero en la televisión actual el refrán se ha actualizado: se pilla antes a un invitado repetido de La Sexta Xplica. El programa presentado por José Yélamo se enfrenta a una nueva tormenta de críticas por su controvertida costumbre de maquillar la identidad de sus participantes. El último caso, con nombre propio, ha encendido por completo las redes sociales: María González.
El fin de semana pasado, la joven apareció en el plató como una víctima más del drama de la vivienda en España. La propia cadena promocionó su intervención a bombo y platillo con un titular de los que buscan el impacto fácil: una joven desesperada por el precio del alquiler que aseguraba que iba a tener que comprarse un contenedor para poder vivir. Durante su intervención, relató que su casero le había enviado un burofax para echarla en octubre y confesó que llevaba tres semanas completamente desquiciada revisando anuncios. Entre la ironía y la desesperación, dejó caer que terminaría viviendo en ese contenedor o metida a okupa.
El testimonio era perfecto para encender el debate, pero la audiencia no tardó en desmontar el decorado al descubrir que la invitada no era una ciudadana anónima que pasaba por allí. De hecho, María González es una vieja conocida del programa que ha ido cambiando de etiqueta según convenía al guion del día. En abril de 2025 apareció en pantalla rotulada como una activista que pedía una huelga de alquileres; meses después la sentaron como profesora de Historia, y en otras ocasiones ha ejercido simplemente de inquilina indignada.
Nadie duda de que tenga derecho a opinar, pero el verdadero escándalo radica en la falta de transparencia. El programa la presentó como una chica de a pie elegida al azar para representar a toda una generación, ocultando que en realidad es una activista y comunicadora política profesional. Ella misma se define así en sus perfiles públicos, donde detalla que trabaja como profesora de Teoría Política en la Universidad Complutense y que participa habitualmente en radio, televisión y pódcast.
María Gonzales en 2024 en el prograna de La Sexta Xplica
Tras el aluvión de críticas, la joven se defendió en la red social X asegurando que nunca ha militado en el PSOE ni ha cobrado un euro del partido, y que todo es una campaña para que la gente desconfíe de la clase trabajadora. Sin embargo, su propio historial en internet se ha encargado de contradecir ese perfil neutral.
En sus redes no solo presume de participar en grandes actos socialistas junto a Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero, sino que compartió una foto muy cercana con el presidente del Gobierno dedicada «a la verdadera oposición de Trump, El Perro». Por si quedaban dudas de su entusiasmo con el líder del Ejecutivo, ella misma relató la trastienda de ese encuentro con un mensaje de auténtica fan: «Le he dicho al presidente que me temblaba la mano de los nervios, poco más y lo tiene que hacer él, me muero».
Collage de publicaciones en las redes sociales en las que aparece la invitada del programa María González
Esa tremenda cercanía política contrasta con sus agresivos ataques en redes, donde ha llegado a insultar al juez del caso de Begoña Gómez llamándolo «vendido a la mafia». Además, esta militancia tampoco parece encajar con la extrema asfixia económica que relató en el plató, especialmente si se compara con el tren de vida que muestra en su Instagram. Mientras en televisión aseguraba no tener opciones para vivir, en internet comparte fotos de vacaciones en Tenerife, escapadas a Suiza y viajes a festivales de música. Aunque disfrutar del ocio no desmiente una situación laboral precaria, el público se siente engañado por el retrato tan sesgado que ofreció el programa
Este episodio ha reabierto viejas heridas en La Sexta, recordando casos muy sonados como el de Maribel Mesón, aquella supuesta pensionista que salía constantemente en los debates económicos cambiando de profesión e identidad según el tema de la mesa. Al final, el problema de La Sexta Xplica no es llevar a activistas o personas con vínculos políticos a sus filas, algo que es totalmente legítimo en cualquier debate de actualidad. El verdadero problema es disfrazar a esos militantes de ciudadanos espontáneos y fabricar personajes con etiquetas flexibles que un día son profesoras, otro activistas y al siguiente, jóvenes anónimas desesperadas.