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Imagen del programa Código 10 de este martes

Imagen del programa Código 10 de este martesCuatro

Televisión

La pelea del año en la televisión: los insultos de Víctor Ábalos y Claudia Montes con Nacho Abad como juez

Código 10, el programa de Cuatro presentado por Nacho Abad y David Alemán, fue el escenario de combate entre el hijo de Ábalos y la exmiss Asturias

Con el tiempo hemos ido perdiendo animales, en el mejor de los sentidos, de la televisión y, en general, de la comunicación. Esos presentadores con un olfato extraordinario para detectar lo que funciona. Para intuir qué pasará en el minuto siguiente y adelantarse a la jugada. Pero, aunque en la tele actual haya presentadores que carecen de ese olfato, incluso quienes no llegan a adaptarse al medio por mucho que aparezcan en varios programas, todavía contamos con verdaderos animales televisivos que comprenden como casi nadie la naturaleza del entorno, dominan los tiempos y demuestran una pasmosa capacidad de adaptación para cambiar el plan sobre la marcha. Entre ellos, Iker Jiménez, Ana Rosa Quintana, Pablo Motos, Josep Pedrerol y Nacho Abad, que este martes, en Código 10, supo ver el juego que iba a dar el cruce de reproches entre Víctor Ábalos, hijo de José Luis Ábalos, y la exmiss Asturias Claudia Montes.

Abad consiguió que Víctor Ábalos, a pesar de advertir a Nacho Abad y David Alemán, presentadores del programa de Cuatro, que si Claudia Montes entraba en directo él se salía, intercambiase (más que) palabras con ella. Y ella, con él. Dejó que hablaran, sin interrumpir hasta que los insultos aparecían sobre el ring y se veía obligado a parar la pelea… por un momento antes de retomarla. Que el espectáculo fuera más propio de Sálvame que de Código 10 es tan cierto como que Nacho Abad sabía perfectamente lo que hacía y lo que quería el espectador. Y guste a unos y no tanto a otros, su olfato televisivo es incontestable.

Si en vez de un combate de boxeo, que es a lo que se pareció el intercambio de golpes en Código 10, se hubiera tratado de un partido de fútbol, se podría inferir que Víctor Ábalos controló el partido y la posesión de la palabra mientras Claudia Montes esperaba su momento para lanzar sus contraataques. Y con mucho peligro.

En la conversación entre ambos, que alcanzó tintes esperpénticos, hubo hasta humor. Víctor Ábalos contó cómo «se presenta el abogado de esta señora en Soto del Real y cuando mi padre baja al locutorio dicen: '¿tienes abogado?'».

En ese momento se escucha cómo alguien completa la rima. Más que consonante, que también, insolente. «El que tengo aquí colgado». Con el retardo, el sonido le llegó a Ábalos unos segundos más tarde.

«Sí, el que tengo aquí colgado», repitió riéndose. Nacho Abad y David Alemán estallaron en carcajadas mientras Víctor Ábalos proseguía su relato.

«Mi padre baja al locutorio y se encuentra a este abogado que no es el suyo y este abogado le dice que su clienta quiere ir a verlo a Soto del Real. Así, sin vaselina. Mi padre dice que obviamente ni se le ocurra. ¿Qué busca esta señora? Lo que busca es show y vivir de esto, pero de nosotros no va a ser. Que tire de Iker Casillas, que tiene billetes, éxitos, trofeos, Champions, que se olvide de mi padre».

El hijo de Ábalos había elaborado un ataque con paciencia pero a Claudia Montes le valieron cinco palabras a modo de contraataque directo para marcar su primer gol. «Ahora te vas a cagar», advirtió. El partido se movía ya en lo escatológico. «Mira, yo solo me cago en el lavabo. La que se va a cagar eres tú, que te ha plantado Koldo una demanda que te vas a cagar. Que no has ganado suficiente dinero en la tele que te lo vas a dejar», reaccionó Ábalos hijo.

«Y yo dos», apuntó Claudia Montes.

«¿Tú qué vas a presentar? Tú has tenido una relación con mi padre falsa. No has estado con mi padre en tu vida. Tú no eres el tipo de mi padre», sentenció Víctor Ábalos. El marcador de este partido marrullero era ya 1-1.

Claudia Montes se plantaba otra vez frente a la portería de su rival en apenas tres toques: «La próxima vez que me vuelvas a nombrar te voy a poner una querella»

«No voy a hablar más con este personaje, Nacho. Te digo una cosa: en esta vida hay que ser agradecidos. O me quitáis el ruido que tengo de esta señora o yo no puedo hablar. Hablo yo y se calla ella, que respete. Que deje a esta familia en paz, que bastante tenemos. Busca otro tonto y métete con él», pedía Ábalos Jr.

«La próxima vez que me vuelvas a comparar con Jéssica, te pongo una demanda, ¿lo has entendido? Soy una señora de 47 años y a mí me respetas», quiso aclarar Montes. A partir de ahí, sin la mediación arbitral de Nacho Abad y David Alemán, siguió el fuego cruzado.

–Víctor Ábalos: Ha dicho el Tribunal Supremo que te han enchufado, te fuiste a la biblioteca a leer libros de trenes…

–Claudia Montes: Voy a contar todos tus secretos, que me los han contado tu padre, y de los que te tienes que callar la boca

–Pero tu estás loca. Ponte a hablar, que te voy a meter una demanda detrás de otra

–Metémela, metémela

–Estás tan zumbada, tía. Claro que te las voy a meter, no sabes nada de mi vida. Mi vida es ejemplar, no como la tuya, que da pena. Trabaja, búscate un trabajo y trabaja.

–Repítelo, tonto el culo

–Qué ha dicho? Repítemelo

Abad amonestó verbalmente a los dos, más como profesor de Infantil –cómo el diálogo entre Montes y Ábalos Jr– que como árbitro: «No se puede decir ni loca ni tonto el culo»

–¿Esta loca me ha llamado tonto el culo? Eres patética y muy ridícula

–Sigue, que te retratas solito

–Que no vuelvas a nombrar a mi padre en tu vida, ¿te enteras? Eres una oportunista. Tú sabes leer?

–Claro, mejor que tú.

–Léeme los labios: hasta nunca

–Tú trabajas en Colombia, yo trabajo y cotizo en España

–No trabajo en Colombia

–Trabajabas...

El partido siguió por esos bajos derroteros hasta que Víctor Ábalos decidió retirarse del campo de batalla como había advertido al principio.

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