Robert Redford y Dustin Hoffman protagonizan Todos los hombres del presidente
Cine
50 años de 'Todos los hombres del presidente', el clásico de culto que destapó el caso Watergate
Medio siglo después de su estreno, la mítica película protagonizada por Robert Redford y Dustin Hoffman sigue siendo uno de las grandes referentes del cine
Han pasado cincuenta años desde el estreno de Todos los hombres del presidente, una de las películas más influyentes de la historia del cine político. Dirigida por Alan J. Pakula y protagonizada por Robert Redford y Dustin Hoffman, la cinta no solo llevó a la gran pantalla el escándalo Watergate, sino que cambió para siempre la forma en que Hollywood retrató el periodismo de investigación.
Basada en el libro homónimo escrito por los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein, la película sigue la investigación que ambos realizaron para The Washington Post tras el robo en la sede del Comité Nacional Demócrata, en el complejo Watergate, en 1972. Lo que inicialmente parecía un simple allanamiento acabó destapando una trama de espionaje político y encubrimiento que, tras meses de investigaciones y revelaciones, provocó la dimisión del presidente Richard Nixon, la única de un mandatario estadounidense hasta la fecha.
Lejos de apostar por las persecuciones o las escenas de acción, la historia convierte el trabajo de dos periodistas en el verdadero motor del suspense. Interminables llamadas telefónicas, entrevistas incómodas, búsquedas en archivos, documentos y largas jornadas en la redacción bastan para mantener la tensión durante más de dos horas. Su gran acierto fue demostrar que una investigación periodística, basada en la paciencia, la verificación y el rigor, podía resultar tan emocionante como cualquier thriller policíaco.
Gran parte del mérito de que este proyecto llegara a buen puerto le corresponde a Robert Redford. El actor quedó tan impresionado por el trabajo de Woodward y Bernstein que compró los derechos del libro incluso antes de que llegara a las librerías, convencido de que aquella historia merecía una adaptación fiel a los hechos y alejada de los excesos de Hollywood. Finalmente, él mismo interpretó a Bob Woodward, mientras que Dustin Hoffman dio vida a Carl Bernstein.
Ese compromiso con el realismo llevó al director Alan J. Pakula a tomar decisiones muy poco habituales para la época. Como The Washington Post prefirió no interrumpir el trabajo diario de su redacción, el equipo de producción reconstruyó sus oficinas dentro de los estudios de Warner Bros. Tras fotografiar y medir cada rincón del periódico, reprodujeron con enorme precisión escritorios, archivadores, máquinas de escribir e incluso el color de las paredes, creando una de las recreaciones de una redacción periodística más detalladas realizadas hasta entonces.
Todos los hombres del presidente
La preparación de los protagonistas fue igual de minuciosa. Redford y Hoffman pasaron varias semanas junto a los auténticos Woodward y Bernstein, observando cómo trabajaban, cómo entrevistaban a sus fuentes, cómo hablaban por teléfono y hasta la forma en que tomaban notas. El objetivo era que el espectador tuviera la sensación de estar viendo a dos periodistas reales y no a dos estrellas de Hollywood interpretándolos.
La película también inmortalizó a uno de los personajes más enigmáticos de la historia reciente de Estados Unidos: 'Garganta Profunda', el informante anónimo que guiaba la investigación mediante reuniones secretas en un aparcamiento subterráneo. Durante casi treinta años su identidad fue un misterio. No fue hasta 2005 cuando Mark Felt, antiguo número dos del FBI, confirmó públicamente que él había sido la fuente confidencial que ayudó a destapar el caso Watergate