Clint Eastwood, en una imagen de archivo
Cine
El motivo por el que Clint Eastwood se niega a tener una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood
Más de 2.800 nombres figuran a lo largo de Hollywood Boulevard y ninguno es el suyo
Cuando uno piensa en Los Ángeles se le viene a la mente el muelle de Santa Mónica, el observatorio Griffith o el imponente letrero de Hollywood iluminado en el cielo nocturno. Aunque quizás la panorámica más reconocible sea la de Hollywood Boulevard, donde a lo largo de más de dos kilómetros un sinfín de estrellas de terrazo con un fino borde de bronce enmarcan los nombres de más de 2.000 iconos del arte cinematográfico.
El paseo, que recibe más diez millones de turistas al año, fue concebido en 1953 por EM Stuart, presidente voluntario de la Cámara de Comercio de Hollywood, con el objetivo de «mantener la gloria de una comunidad cuyo nombre significa glamour y emoción en todo el mundo». Si bien se estableció oficialmente en 1960, su inauguración oficial tuvo lugar un año después, contando en sus inicios con 1558 estrellas que honraban a figuras influyentes de la industria.
Aunque parezca que todo pionero del entretenimiento o estrella de primera categoría obtiene automáticamente su propia estrella al llegar a la cima, la verdad es que esta creencia popular dista mucho de ser cierto. ¿El mejor ejemplo? El icónico actor y director Clint Eastwood.
Para recibir una estrella, hay ciertos criterios que deben cumplirse, y el protagonista de Harry el Sucio parece cumplir todos con creces. Además, hay docenas, si no cientos, de nombres grabados en el pavimento que han contribuido infinitamente menos a las artes que él , incluyendo la serie infantil animada Los Rugrats y el coche por antonomasia de Hollywood Chevrolet Suburban –sale en más de 1.750 películas–.
Entonces, ¿por qué aún no se la han concedido? En muchas circunstancias, la explicación correcta suele ser la más obvia. Y en este caso, la razón por la que el director de Sin perdón, Million Dollar Baby e Invictus aún no tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood es tan simple como que no la quiere.
Para obtenerla, en primer lugar, una persona debe ser nominada, luego debe dar su consentimiento para la nominación; pagar 40.000 dólares por su estrella –o la persona que la nomina puede pagar la cuota, si se siente generosa–; y pasar un riguroso examen de su trayectoria, historial de premios y labor benéfica para asegurar que sea una persona idónea para ser incluida en este famoso monumento.
Pero el trabajo no termina ahí. El actor nominado también debe firmar una garantía de asistencia a la ceremonia pública en su honor. Si no programa una fecha para la ceremonia dentro de los cinco años posteriores a su nominación, se ve obligado a comenzar de nuevo. Todo el proceso no solo suena tedioso, sino que también recuerda a la burocracia de Hollywood que Eastwood detesta.
Clint Eastwood, en un fotograma de Por un puñado de dólares
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Teniendo todo esto en cuenta, si Eastwood hubiera querido una estrella, la habría tenido hace mucho tiempo. Ana Martínez, una de las responsables del paseo de la Fama reveló en el programa Today que el actor de Gran Torino ha sido nominado en más de una ocasión, pero siempre ha rechazado la oferta porque no quiere formar parte de la industria de esa manera. Sin embargo, si alguna vez cambia de opinión, la ciudad está preparada. «Queda un espacio disponible frente al Teatro Chino por si lo quiere», reconoció ante la cámara Martínez.
Aunque podría cambiar de opinión algún día, la prioridad de Eastwood siempre ha sido su trabajo , y si bien los elogios son agradables, no parecen ser tan importantes para el actor como mantenerse ocupado con un flujo constante de nuevos proyectos. De hecho, en más de una ocasión, ha mencionado que a pesar de sus 96 años nunca se retirará. «Siempre sentí lástima por los Frank Capra, los Billy Wilder, directores como ellos, porque se retiraron a los sesenta. ¿Por qué se retirarían? Piensen en el gran trabajo que podrían haber hecho a los sesenta, setenta años y más», concluyó.