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Clint Eastwood, en el rodaje de Sully

Clint Eastwood, en el rodaje de SullyGTRES

Cine

Clint Eastwood, el director que hace mejores a sus actores: todos los ganadores del Oscar por sus películas

El cineasta, leyenda del cine como actor y director, cumple 96 años

Este domingo alcanza los 96 años y, como cada 31 de mayo (en realidad, como cada día que sigue con nosotros), ese es un motivo de celebración para aquellos que agradecemos que Clint Eastwood forme parte de nuestras vidas. De las (banderas) de nuestros padres. Y, para los jóvenes, de sus abuelos. A todos nos ha alegrado el día, como diría Harry Callahan, con la pureza de sus películas. Y a todos nos ha conmovido como nadie con sus historias sencillas y maravillosamente contadas. De Sin perdón a Los puentes de Madison. De Mystic Ryver a Million Dollar Baby. De Un mundo perfecto a Gran Torino. A Eastwood se le ha reconocido como lo que es, uno de los mejores directores de la historia del cine, pero no en su vertiente como director de actores, que casi siempre pasa desapercibida.

Hasta 12 actores diferentes han estado nominados al Oscar bajo la magistral dirección de Clint Eastwood: Gene Hackman, Sean Penn, Tim Robbins, Bradley Cooper, Morgan Freeman, Matt Damon, Meryl Streep, Hilary Swank, Marcia Gay Harden, Angelina Jolie, Kathy Bates… y el propio Eastwood. De los 12, alguno de ellos en más de una ocasión, como Morgan Freeman, cinco terminaron alzando la estatuilla: Gene Hackman (Sin perdón), Sean Penn y Tim Robbins por Mystic River; y Hilary Swank y Morgan Freeman por Million Dollar Baby.

Esa admirable estadística no es casual y responde, más allá de la incuestionable calidad de los intérpretes, a la forma de dirigir que ha caracterizado a Clint Eastwood desde sus inicios como realizador. Desde su debut con la prometedora Escalofrío en la noche y el peligro que le acechaba cuando una mujer llamaba cada noche a la radio donde trabajaba el personaje de Eastwood para pedir la misma canción. Siempre que fuera posible, que no hubiera algún error, técnico o actoral, que le hiciese repetir una escena, Clint Eastwood rodaba una única toma. Si acaso, dos. Y sin gritos de ‘corten’, sino con voz baja y una frase amable: «está bien». Cuando un actor le pedía filmar otra toma para mejorar su interpretación (Leonardo DiCaprio en J. Edgar solo ha sido uno de los muchos ejemplos pero quizá el más sonado), Eastwood caminaba ya en dirección a la siguiente.

La consecuencia de ese método de trabajo no era solo un evidente ahorro de tiempo en el rodaje y, por tanto, de dinero. Al eliminar la posibilidad de repetir tomas, las interpretaciones ganaban en naturalidad. En verdad. Y los actores, conocedores de que solo iban a contar con una bala en cada toma, ofrecían lo mejor de sí a la primera. No fuera a ser que ningún técnico fallara en su tarea y ellos no pudieran tener otra oportunidad.

Clint Eastwood ha conseguido, mejor dicho consigue (es muy difícil, pero ojalá que nos regale otra película después de Jurado nº2 que añadir a su maravillosa filmografía), que sus actores brillen camino del Oscar. Y eso, como pronuncia de forma suave para dar por concluida una toma, «está bien».

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