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Miguel Ángel Valero, en una foto de archivo

Cine

Qué fue de Miguel Ángel Valero, el actor que dio vida al recordado Piraña de la serie de TVE 'Verano azul'

Es doctor ingeniero en Telecomunicaciones y realiza una gran labor de ayuda a las personas con discapacidad

En 1981 se estrenó en TVE la mítica serie de Antonio Mercero Verano azul que, sin duda alguna, marcó un antes y un después y se convirtió en un éxito total que logró conquistar a toda la audiencia. Una producción que narraba las aventuras de un grupo de jóvenes durante unas vacaciones en Nerja (Málaga). Entre los personajes encontrábamos a Chanquete (Antonio Ferrandis), a la pintora Julia (María Garralón) y a la pandilla de niños y preadolescentes formada por Javi, Pancho, Bea, Desi, Tito y Piraña.

Antonio Mercero eligió a quienes formarían parte del elenco. Lo cierto es que hubo uno de los personajes al que le costó más encontrar actor. Para dar con el que más tarde sería el travieso Piraña, el director tuvo que entrevistar a centenares de niños. Buscaba un físico concreto: un niño gordito, pecoso y con cara de malote. Finalmente, el elegido fue Miguel Ángel Valero.

Miguel Ángel Valero, en la serie Verano azul

«Me llaman Piraña porque mi personaje come mucho y es gordo», contó el actor en una de sus primeras entrevistas. «Hombre, gordo estoy de verdad, pero yo en la realidad no soy nada comilón. Lo que pasa es que lo que como ‘me cunde’. Y dicen que Piraña es sabiondo, pero yo en la realidad tampoco lo soy. Vamos, creo yo. Tito y yo somos los más traviesos, los más divertidos y simpáticos. Me gusta mi personaje porque todo el mundo le quiere, aunque se metan con él. Pero él no se enfada nunca».

Por aquel entonces, el actor tan solo tenía 9 años, era un aficionado a las películas de acción y vivía en el barrio madrileño de Chamberí. Y aunque aquel niño tuviese la costumbre de ir al cine los domingos, el papel le llegó por pura casualidad. Lo cierto es que la hija de la panadera de al lado de su casa trabajaba en una agencia de publicidad, y dio la casualidad de que en ese momento estaban buscando niños para la serie. La madre del pequeño accedió a que su hijo pasase la prueba, y para ello tuvo que desplazarse hasta Nerja, el lugar donde Mercero decidió ambientar la producción.

El sitio fue elegido debido a las condiciones climatológicas de la zona y al singular tono oscuro de la arena de sus playas, que ayudaba a obtener una mejor fotografía. Valero y el resto del elenco estuvieron en Nerja desde agosto de 1979 hasta las Navidades de 1980, por lo que a él y al resto de los niños se les puso un profesor particular con la finalidad de que no se viesen afectados a nivel académico. «Yo estuve allí con mi madre mientras que mi padre se quedó en Madrid, trabajando. Siempre que podíamos viajábamos, y el verano lo pasamos juntos. En general me lo he pasado bien, aunque en invierno la cosa estaba más aburrida que en los meses de verano, que estaba esto lleno de gente», declaró Valero, quien desde el principio logró integrarse con el resto del elenco.

Lo curioso es que la serie fue todo un éxito y los actores saltaron a la fama sin que para algunos fuese un plan previamente establecido ni una intención premeditada. De hecho, cuando un periodista le preguntó a Valero qué quería ser de mayor, el niño se limitó a contestar: «como mi padre». Su paso por las cámaras fue corto pero exitoso; mientras estaba cursando tercero de BUP, decidió definitivamente que la actuación no era lo suyo. A los 17 años se matriculó en la universidad y orientó sus estudios hacia las telecomunicaciones. Como él mismo dijo: «Hice Teleco porque quería trabajar en esos ámbitos de la ingeniería biomédica, la telemedicina, la tecnología para las personas».

Tras seis años de carrera, Valero logró graduarse en Ingeniería de Sistemas de Telecomunicación en la Universidad Politécnica de Madrid, lugar en el que tiempo ha acabado dando clases. Es un prestigioso doctor ingeniero de telecomunicaciones con una admirable vocación de ayuda a las personas con discapacidad. Entre otros logros, Miguel Ángel ha desarrollado sistemas de comunicación con accesibilidad, como el hogar digital accesible; ha sido cooperante en Guatemala; ha colaborado en la creación de la Asociación Aventura 2000 y la Fundación La Semilla; y ha llevado incubadoras neonatales de bajo coste a hospitales de Etiopía.