Los protagonistas de la serie Verano Azul
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El motivo por el que no se rodó el capítulo 20 de la serie 'Verano Azul'
Sus dos últimos capítulos tuvieron una audiencia de más de 20 millones de espectadores
En 1981, el 92 % de los hogares españoles tenía televisión y, aunque la mayoría de ellos eran aún en blanco y negro, a partir de ese año, la venta de aparatos en color ya superaba a los receptores monocromos. Por esta razón, Miguel Martín, director de Radio Televisión Española, encargó a Antonio Mercero una nueva serie dramática de ficción que explotase las posibilidades del color.
Mercero, que había cosechado enormes éxitos con la serie Crónicas de un pueblo (1971-1974) y que había ganado numerosos premios gracias al mediometraje La Cabina (1972), tenía una enorme experiencia rodando en exteriores y con repartos corales. El director de 43 años veraneaba en la Costa del Sol y concibió enseguida la idea de escribir una historia sobre una pandilla de amigos durante sus vacaciones estivales. Y ese fue el germen de Verano Azul.
Era 1978 y el proceso de preproducción, producción y postproducción fue complejo, pero también pionero en la historia de televisión española y determinante para las series del futuro. Mercero contrató a Darío Valcárcel para escribir con él el guion: 20 episodios que versasen sobre diferentes temas que preocupan a la sociedad española. Algunos sencillos como la muerte, la ecología o el amor adolescente y otros más transgresores como el divorcio, la menstruación o la violencia callejera. Una vez desarrollada esta idea, se decidió que querían captar a un público de amplio espectro, por lo que la pandilla estaría conformada por cinco adolescentes de unos 15 o 16 años, dos niños pequeños de 8 y 10 y dos adultos, hombre y mujer, que se unieran ocasionalmente a ellos como aliados y confidentes.
El proceso de selección de los chicos duró meses y estuvo sujeto a un montón de factores. Si bien Juan José Artero (Javi) entró en el casting porque Mercero le conocía de su barrio y le encantó su aire chulesco para liderar la pandilla, José Luis Fernández (Pancho) fue un descubrimiento casual, ya que era un chaval malagueño al que propusieron hacer una prueba casi de manera improvisada. Miguel Ángel Valero (Piraña) y Gerardo Garrido (Quique) provenían del mundo de la publicidad y Miguel Joven (Tito), hijo de un camarero de Nerja, entró en el reparto al final del todo después de que Jorge Sanz renunciara al papel. Por su parte, Pilar Torres (Bea) ya había trabajado con Mercero, con lo que pasó el casting con facilidad y éste, en el último momento, decidió ofrecerle a su hermana Cristina el papel de Desi después de verlas interactuar juntas.
Para el papel de Chanquete, el viejo marino del lugar, se pensó inicialmente en Fernando Rey y después, en Nino Manfredi. Pero tras el rechazo de ambos, Mercero llamó a Ferrandis que tuvo sus reticencias pues tenía que engordar varios kilos y sufrir un proceso de caracterización importante, ya que tenía 58 años y tenía que aparentar unos 70. Pero el director le permitió leer un primer borrador del guion casi por entero y el personaje acabó enamorándole. En cuanto a Julia, Mercero pensó desde el principio en su amiga María Garralón para la que escribió directamente el personaje. En cuanto se lo ofreció, ella aceptó maravillada.
Lo demás es historia. Televisión Española decidió rodarla en cine -35 mm- y prácticamente entera en exteriores, algo muy común entonces. Durante dieciséis meses, un equipo de producción de más de 50 personas se instaló en la localidad de Nerja con un plan de rodaje que incluía más de 20 localizaciones y 78 personajes. Los niños acudían a clase en la propia localidad y aprovechaban para rodar los fines de semana en maratonianas sesiones de trabajo. Con todo, el rodaje se alargó más de lo previsto, algo que, para empezar, provocó problemas de rácord porque los niños estaban creciendo «más de la cuenta» y se nota en algunos episodios y, sobre todo, porque pasados los primeros 9 meses, se empezó a elevar enormemente el coste de producción. Las inclemencias meteorológicas fueron la causa principal de los retrasos, pues aquel otoño e invierno malagueño fue especialmente gris y húmedo. Todo ello les llevó a tomar la difícil decisión de no rodar el episodio más complicado y caro de todos, La excursión, razón por la cual Verano Azul tiene esa extraña duración de 19 capítulos.
Y el domingo 11 de noviembre de 1981 se estrenó la serie. Los cinco meses que separaron la primera emisión de la última supusieron un hito en la historia de la cadena, pues el efecto boca oreja fue extraordinario. Emitida a las 16:05 horas, su popularidad provocó el retraso de varios eventos deportivos y programas de radio y la emisión del penúltimo y último episodio, Algo se muere en el alma y El final del verano, paralizó por completo el país: se calcula que los vieron más de 20 millones de personas con casi un 85 % de cuota de pantalla siendo dos de los programas más espacios de la historia de la televisión en España.
Pero, datos aparte, lo cierto es que Verano Azul se transformó enseguida en un símbolo generacional de la España de la Transición en donde las aventuras y la pérdida de la inocencia de la pandilla se leyó como el retrato de todo un país que se emocionó al ritmo de un acordeón.