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Martiño Rivas y José Coronado, protagonistas de la miniserie El problema final, en su visita a El HormigueroAntena 3

Televisión

La insólita profesión de José Coronado antes de ser actor: «No tenía ni idea, pero había que ganarse la vida»

José Coronado y Martiño Rivas, protagonistas de la serie de Netflix El problema final, basada en el libro de Arturo Pérez-Reverte, desvelan en El Hormiguero a qué se hubieran dedicado en caso de no ser actores

Al éxito del lunes, cuando Pablo Motos recibió la visita del presidente de Ceuta Juan José Vivas y de Leo Harlem, con los que barrió en audiencia a Wyoming y Pedro Sánchez en El Intermedio, le sucedió en la noche de este martes otra función de El Hormiguero rayana en la perfección.

José Coronado y Martiño Rivas presentaron a Pablo Motos y a los espectadores de Antena 3 El problema final, la miniserie de cuatro episodios basada en el libro homónimo de Arturo Pérez-Reverte que Netflix estrenará el 25 de septiembre. La definición de Coronado no pudo ser más precisa: «Es un Diez negritos a la española».

El Hormiguero cuajó otra faena redonda.

Trancas y Barrancas volvieron a dar en el clavo con su ingenioso juego Si te he visto no me acuerdo.

Coronado demostró que sus tablas en el cine y las series también le valdrían para brillar como presentador de televisión al regalar la famosa tarjeta de El Hormiguero, con 6.000 euros de premio a una mujer de Valencia que se acordó del daño causado por la dana.

Anas Andaloussi, el joven de 21 años que es millonario gracias a la inteligencia artificial, se estrenó como colaborador de El Hormiguero para explicarnos los peligros y las ventanas de oportunidad (más lo primero que lo segundo) de la IA y parecía que llevaba toda la vida en el programa.

Y la entrevista de Pablo Motos a los dos actores nos dejó curiosidades como el plan B al que habrían recurrido en caso de no haberse dedicado a la interpretación.

«Si os dejan de llamar, ¿tenéis un plan B? Si no fueses actor y tuvieras que dedicarte a otra cosa, ¿hacia dónde tirarías, Martiño?», indagó Pablo Motos.

«No he sido hábil en ese aspecto. Estudié Audiovisuales y luego me metí en la Escuela de Teatro, no sé hacer nada más. Buscaría ser o barman o conducir un tuk-tuk. Me da mucha envidia cuando voy por Ópera (Madrid) en la moto y veo el tuk-tuk con los turistas escuchando Bad Bunny y digo: ‘yo podría hacer esto’», compartió Martiño Rivas.

«He leído que tú fuiste coreógrafo. ¿Es verdad?», preguntó Motos a Coronado, que corroboró la revelación de la noche en El Hormiguero con singular gracia. «Sí, sí, coreógrafo. De moda, además. No tengo ni puta idea de moda y además me importa nada, pero había que ganarse la vida y eran mis comienzos. Estuve un tiempo de mi vida dando vueltas por el mundo de modelo, pero me daba mucha vergüenza y cuando volví a España dije: 'ahora me abro una agencia de modelos y me hago coreógrafo'».

«¿Qué es coreógrafo de modelos? El modelo va por un pasillo y vuelve por el pasillo…», apuntó el presentador con ironía.

«Si fuese solo eso… Pero era mucho más. Tenías que elegir la música, ayudar al diseñador a combinar, a elegir qué modelo se ponía cada cosa… Yo lo hacía con un socio que sí sabía y yo me uní a él. Todo lo que son los Cibeles de ahora (Madrid Fashion Week) lo inauguramos nosotros echándole todo el morro del mundo. Decía 'esto combina perfecto con esto', 'esta es la música'... y no tenía ni puta idea», rio José Coronado.

Martiño Rivas, el improvisado Watson que en El problema final acompaña a Basil, el personaje de Coronado que asume el rol de Sherlock Holmes que antaño interpretó en la pantalla, también ha trabajado como modelo. «Me gusta mucho la moda. Me gustan más las modelos, pero la moda también», bromeó Martiño. «Es un mundo muy hostil, muy competitivo, donde te tratan de forma superficial, aunque yo no lo he vivido así», aseguró el actor gallego.