Christoph Waltz es conocido por sus papeles en Django desencadenado y Malditos Bastardos
Cine
Actores que lograron el éxito pasados los 50 años
A la edad a la que Hollywood ha 'jubilado' a muchas de sus estrellas, otros intérpretes han sabido alcanzar el estrellato
Si bien la industria del cine solía ser cruel con los actores -sobre todo, las actrices- pasados los 40 años y reservaba para ellos papeles de «mayores», a partir de los 50, se ponía casi necrológico y les metía en la categoría de ancianos o moribundos. Sin embargo, las cosas están cambiando y que siete de los veinte actores nominados al Oscar en 2026 tuvieran más de 50 años lo demuestra. Con todo, lo raro sigue siendo hallar el éxito y convertirse en estrella a esas edades. Y, sin embargo, ha pasado muchas veces.
Anthony Hopkins
Anthony Hopkins interpretando a Hannibal Lecter en El silencio de los corderos (1991)
Aunque era un actor de sobra conocido en Reino Unido, no fue hasta que se metió en la piel de Hannibal Lecter en 1991 que no se convirtió en una estrella mundial a sus 54 años. Y es que el Oscar que se llevó por sus 16 minutos de El silencio de los corderos hicieron historia por dar vida a uno de los psicópatas más fascinantes de todos los tiempos. A partir de ese momento, su caché se triplicó y no paró de trabajar e hizo 23 películas en diez años.
Christoph Waltz
Christoph Waltz es conocido por sus papeles en Django desencadenado y Malditos Bastardos
Tras décadas trabajando en el teatro y la televisión alemanas de forma discreta (destaca su Maximilian Kolbe de 1991), su carrera cambió radicalmente a los 53 años cuando Quentin Tarantino le fichó para interpretar al maquiavélico y aterrador Hans Landa de Malditos bastardos en 2009. El papel no sólo le valió su primer Oscar sino que le convirtió de la noche a la mañana en uno de los actores más cotizados de Hollywood donde no ha dejado de trabajar desde entonces.
Toni Servillo
Toni Servillo, protagonista de La gran belleza
El actor italiano llevaba años trabajando en su cine patrio cuando Paolo Sorrentino le llamó para interpretar a uno de los personajes más extraordinariamente bellos y complejos del cine contemporáneo, Jep Gambardella. Era 2013 y Toni Servillo, de 54 años, llevó a La gran belleza a todos los festivales y premios del mundo (ganó el Oscar, el Globo de Oro, el BAFTA, el David de Donatello y el European Film Award), rompiendo moldes, reivindicando el cine poético y haciendo historia del cine.
José Isbert
José Isbert (centro) en Bienvenido Mister Marshal
Espléndido actor de teatro que en la década de los 40 había hecho algunas intervenciones en el cine, no fue hasta que Berlanga le metió en la piel del alcalde de Bienvenido, Mister Marshall en 1953 que no rubricó su lugar en la historia del cine con su voz afónica y su enormidad interpretativa. Tenía 67 años. Después haría una joya tras otra: Los jueves milagro, El cochecito o El verdugo, como protagonista, o La gran familia, Historias de la radio, Calabuch o Los ladrones somos gente honrada, como secundario.
Judi Dench
Judi Dench en Shakespeare in love (1998)
Impresionante actriz de teatro de impecable carrera, pocos la conocían fuera de Reino Unido. Tuvo que ser la franquicia 007 la que le pusiera remedio y la convirtiera en estrella en 1995 cuando hizo su primer papel de M, el enigmático -ahora enigmática- jefe de James Bond. Después de Goldeneye, repitió otras siete veces y, entre medias, ganó un Oscar a la mejor actriz secundaria por su reina Isabel de Shakespeare in Love y ha sido nominada otras siete veces más.
Paco Martínez Soria
La ciudad no es para mí, una de las mejores películas de Paco Martínez Soria
Aunque era un actor de teatro famoso en toda España que nunca había conocido el fracaso, su primera película de cine, La ciudad no es para mí, le convirtió en un fenómeno de masas a los 64 años. El maño más querido de España ya nunca dejaría el cine donde trabajó incansablemente hasta 1981 en otras 16 películas entre las que están El turismo es un gran invento, Abuelo Made in Spain, El abuelo tiene un plan o Don Erre que erre.
Morgan Freeman
Morgan Freeman en Paseando a Miss Daisy
Su papel protagonista en Paseando a Miss Daisy a los 52 le hizo destacar como actor afroamericano maduro al que seguirle la pista, ideal para hacer de secundario. Era 1989, y tras ella llegarían Sin perdón, Cadena perpetua y Seven, tres de las películas más aclamadas y trascendentes de la década de los 90. Y él, siempre perfecto, ha sabido dar a cada personaje una hondura moral pocas veces encontrada entre los actores de su generación.
Harvey Keitel
Harvey Keitel y Tim Roth, en Reservoir Dogs
Fue un secundario solvente durante los años 70 y 80, pero no fue hasta que interpretó al amistoso y comprensivo policía de Thelma & Louise en 1991 que el mundo no le puso cara. Después de ello llegaría Tarantino y Pulp Fiction, El Piano, Reservoir Dogs o La búsqueda. Su incansable ritmo de trabajo en diez años le confirmó como una estrella del universo de los secundarios. Y no hay tantos. Y es que todo lo que toca es, sencillamente, infinitamente mejor.
María Galiana
Imanol Arias y María Galiana en un capítulo de Cuéntame cómo pasó
Al año siguiente de jubilarse como profesora de Historia del Arte, aquella actriz ocasional se convirtió en una pequeña estrella del cine español al hacerse con el tormentoso y bondadoso papel secundario de la película Solas de Benito Zambrano en 1999. A sus 64 años su interpretación conmocionó a crítica y público y, poco después, entró en el reparto de la serie de TVE Cuéntame cómo pasó interpretando a la abuela Herminia donde estuvo entre 2001 y 2023.