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Sofía Loren, en una imagen de archivo

Sofía Loren, en una imagen de archivoGTRES

Cine

Sofía Loren, sobre su primera película en España: «Algo así no se olvida»

Trabajó en tres películas en nuestro país entre 1957 y 1963

En 1957, United Artists juntó a algunas de las estrellas más destacadas del momento en una película única: Orgullo y pasión. Pero la forma en que salió adelante no obedeció a una planificación inicial ordenada, sino más bien a un dominó de descartes que dio por resultado una película única en la que un grupo de guerrilleros españoles, durante la invasión napoleónica y con la colaboración de sus aliados ingleses, intenta evitar que un cañón de gran calibre caiga en manos del enemigo francés.

Stanley Kramer, productor independiente de enorme prestigio, estaba obsesionado con la idea de pasarse a la dirección. Pero a la dirección de grandes producciones, por lo que después de dirigir No serás un extraño, compró los derechos de la novela El cañón de C. S. Forester con la idea de hacer un rodaje monumental en escenarios reales de España.

Para ello necesitaba un gran estudio detrás y, cuando le propuso a United Artists que entrase en el proyecto, le dio el nombre de tres grandes actores de impacto internacional: Cary Grant, Marlon Brando y Ava Gardner. Grant, que entonces tenía 52 años y venía de hacer Me siento rejuvenecer y Atrapa un ladrón, quería empezar a separar sus proyectos pensando en una retirada paulatina, pero la idea de trabajar en Europa con un salario abultado y un porcentaje sobre los beneficios de la taquilla terminaron de convencerle para meterse en la piel del sobrio oficial británico protagonista.

Brando, sin embargo, rechazó el papel porque estaba embarcado en el rodaje de La casa de té en la luna de agosto y tenía firmada su próxima película con Joshua Logan, Sayonara. Aunque todos estaban convencidos de que la verdadera razón estribaba en no querer compartir protagonismo con una estrella del tamaño de Grant. Así las cosas, ofrecieron el papel de guerrillero a Frank Sinatra que aceptó, primero, porque quería dejar la comedia después de las recientes Alta sociedad y Pal Joey y, segundo, porque en plena crisis matrimonial con Ava Gardner le interesaba pasar con ella el mayor tiempo posible. Y Ava Gardner pasaba largas temporadas en España.

Ella, sin embargo, rechazaría el papel en detrimento de la película ¡Fiesta!, por lo que Kramer le ofreció el papel a Gina Lollobrigida que también lo rechazó por hallarse metida en el rodaje de Trapecio. Entonces, una hábil maniobra del productor italiano Carlo Ponti, amante y mentor de Sofía Loren, logró que Kramer aceptase que su protegida entrase en el rodaje. La actriz tenía entonces 22 años y fue presentada como el nuevo rostro del cine europeo. Para ella, hacerse con este papel suponía no solo su primer gran contrato con un estudio americano, sino el trampolín perfecto para desembarcar en Hollywood por la puerta grande.

Grant, que tenía derecho a elegir a las actrices con las que trabajaba, acogió la noticia con desánimo. «¡¡No pienso trabajar con Sofía no-sé-cuántos!! ¡¡Una chica de portada!!» Sin embargo, cuando la conoció, se enamoró perdidamente de ella, aceptó que fuera su coprotagonista y ambos vivieron un intenso romance en España entre mayo y octubre de 1956.

Sofía Loren y Cary Grant, tomando un helado en las puertas de El Retiro

Sofía Loren y Cary Grant, tomando un helado en las puertas de El Retiro

Rodaban durante el día, dormían juntos por la noche y por las tardes paseaban por Ávila, El Escorial, Segovia, Toledo o Madrid, donde eran fotografiados por viandantes y turistas que miraban entusiasmados a la estrella británica y a aquella belleza exuberante italiana. La foto de ellos tomando un helado a las puertas de El Retiro sigue siendo inolvidable.

Loren siempre habló positivamente de la experiencia. Admitió la dificultad que supuso para ella rodar la secuencia de baile y la dificultad de la danza española y guardó siempre un recuerdo muy vivo de las condiciones climatológicas extremas castellanas durante aquel verano sofocante. No en vano, corrió como la pólvora la famosa foto que le hizo Federico Patellani aprendiendo a beber en botijo.

Sofia Loren y Cary Grant, en Orgullo y pasión

Sofia Loren y Cary Grant, en Orgullo y pasión

En sus memorias, la Loren explicó que llegó incluso a plantearse un compromiso serio con Grant, pero que no se atrevió: «Carlo era italiano, pertenecía a mi mundo. Sabía que era lo correcto para mí. Tenía 23 años (22 al inicio del rodaje) y no me sentía capaz de dar el gran paso de casarme con un gigante de otro país y dejar a Carlo».

Qué distintos sus recuerdos de los de Frank Sinatra, que jamás participó de la alegría del rodaje, pues Ava Gardner ignoró bastante a su marido durante aquellos meses en España hasta el punto de que el cantante conminó a Kramer para rodar sus escenas a toda prisa. En dos meses ya estaba fuera y muchos contraplanos del actor se tuvieron que solventar con dobles de cuerpo.

Sofía Loren volvería a trabajar dos veces más en España, en 1961 y 1963, en las dos superproducciones de Samuel Bronston, El Cid y La caída del Imperio Romano, pero siempre guardó en su corazón el hermoso recuerdo de su primera experiencia en nuestro país: «Era mi primera gran película en inglés, en un país maravilloso como España y con una estrella del tamaño de Cary Grant cortejándome… Algo así no se olvida».

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