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Tomás Gómez en 'Horizonte'X

Tomás Gómez, histórico dirigente socialista: «Sánchez no cesará a Óscar Puente, asumiría la responsabilidad política»

El exlíder del PSOE madrileño cuestiona la gestión del mantenimiento ferroviario, recoge el testimonio de una interventora de Renfe y analiza en Horizonte las consecuencias políticas de la tragedia

Aumenta el número de muertos en el trágico balance del accidente de trenes ocurrido en Urda (Toledo), con más de 70 fallecidos, pero el de desaparecidos se acerca a esas cifras. En Horizonte, de Cuatro, Iker Jiménez y Carmen Porter han dado un repaso a los últimos datos sobre «ese infierno», como lo ha calificado un superviviente.

Dos hermanos, a las 23 horas, seguían sin encontrar a Pepe. Esperan pacientemente las autopsias y las pruebas de ADN, pero han suspendido el trabajo hasta las 8 de la mañana del día siguiente. No lo entendía nadie. La incertidumbre y la angustia los mantendrán sin dormir, junto a otras cuatro familias que esperan las mismas noticias. Sus familiares, ¿vivos, muertos, desaparecidos?

Los interrogantes sobre lo que ocurrió y el porqué, al margen del «error humano», que una noche más han descartado todos los expertos, centraron parte del debate. Uno de ellos, Jesús Contreras, ingeniero de caminos, señalaba el problema: «Es una falta de inversión en mantenimiento. Cada vez el Gobierno invierte menos que otros países europeos. ¿Por qué? El mantenimiento no da votos, no se ve, es una cosa sucia… Es la causa de invertir poco en mantenimiento».

Y daba un dato aterrador: «Hoy he hablado con un responsable del control de trenes y se quejaba porque hace meses que piden refuerzos. En la actualidad, hay una persona manejando 20 trenes de Alta Velocidad. Tendría que haber un interlocutor, un ayudante, un técnico y un supervisor. El día del accidente —le cuenta el técnico de trenes— en ese puesto había solo una persona».

Los empleados de Adif o Renfe no se atreven a hablar en público. Temen represalias, pero una interventora de Renfe se comunicaba con Horizonte: «Soy ferroviaria, interventora desde hace nueve años, y estamos cansados de callar y de que la sociedad no sepa lo que hay en realidad. Esto es lo que vivimos día a día. Hace unos días nos pasó algo similar en un tramo de una estación concreta por el que teníamos que pasar y, por una confusión del puesto de mando, perdimos la comunicación con Atocha. Tuvimos que retroceder para volver a la vía que nos correspondía. Tuvimos la suerte de que no pasaba un tren en ese momento y no se produjo otra desgracia. No podemos depender de la suerte. La falta de personas es un peligro más».

Tomás Gómez, socialista y odiado por Pedro Sánchez, se mostraba tenso al ver a la gente «contrariada y enfadada». Y era muy duro en su análisis: «España ha dejado de funcionar y costará mucho recuperarla. Estamos en manos de unos irresponsables. La gente decente y solidaria no se merece este Gobierno, que ya debe tener claro que estamos hartos de que nos engañen».

Y añadía: «La catadura moral es la siguiente: la única preocupación que tienen en este momento son las elecciones. Lo único que les pasa por la cabeza al conocer la tragedia de los trenes es hablar de error humano para no asumir ninguna responsabilidad. Sánchez no va a cesar a Óscar Puente, porque si lo hace está asumiendo la responsabilidad política, y si no lo cesa está sosteniendo a alguien que toda España sabe que tiene una responsabilidad política por la mala gestión del mantenimiento desde su ministerio».

La noche de Horizonte también ha analizado el informe oficial de la Guardia Civil, que no aporta grandes novedades, a la espera de las actuaciones que vaya decidiendo la juez del caso.

Otro detalle que muestra cómo se respira la tensión en los trenes era el mensaje que algunos maquinistas daban a sus pasajeros antes de emprender el viaje: «Hoy no quiero hablar de causa ni responsabilidad. Hoy solo quiero que nos acordemos de las personas que ya no están, de las que se recuperan y de quienes están esperando en casa una llamada que ojalá nunca hubieran querido recibir. También quiero darle las gracias a usted. A todos los que han subido hoy a un tren con miedo, incertidumbre o sin ganas de hacerlo, a los que tienen que viajar porque la vida sigue, porque tienen que trabajar y volver a casa. Gracias por confiar en nosotros en un día tan triste. Sé que no es fácil y, como maquinista, quiero que sepan que detrás de cada viaje hay una persona que también tiene una familia y que comparte sus sentimientos».