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La reunión del Cecopi celebrada este jueves

La reunión del Cecopi celebrada este juevesEFE

El objetivo, aguantar

Sánchez intenta ganar tiempo hasta que Puente comparezca el martes en el Congreso

La consigna que ha dado el presidente a los suyos, al menos por ahora, es cerrar filas con el ministro de Transportes. La Moncloa trasladó este jueves que mantiene su respaldo y su confianza en él

La actuación del Gobierno en las primeras 36 horas tras el accidente de Urda provocó algo insólito. Por primera vez desde que Pedro Sánchez gobierna, Comisiones Obreras pidió este jueves el «inmediato cese» de uno de sus ministros, Óscar Puente, por cargar la responsabilidad sobre «el eslabón más débil de la cadena»: el controlador de Atocha, cuya voz se escucha en los audios filtrados el miércoles por la noche por la Moncloa a El País, la Cadena SER y Eldiario.es, que los publicaron de forma simultánea a las 21 horas.

La estrategia gubernamental, sustentada en el fallo humano, ha tensado la relación del PSOE no solo con su socio de Gobierno y sus socios parlamentarios, sino también con los sindicatos. Ello, a dos semanas de la huelga general convocada el miércoles 11 de noviembre en defensa del derecho a la vivienda y a unos sueldos dignos.

Pedro Sánchez y su equipo tratan de ganar tiempo hasta la comparecencia del ministro de Transportes el próximo martes por la tarde en la Diputación Permanente del Congreso. Pero sin tener de momento un rumbo claro, más allá de aguantar otra crisis política cuando aún no han resuelto la de Ceuta. Y esta es de extrema gravedad por la cantidad de vidas humanas segadas y la cercanía con la tragedia de Adamuz.

Felipe VI incidió en ello tras visitar a los heridos en el Hospital Universitario de Toledo en compañía de Doña Letizia. «Como sociedad volvemos a sufrir un durísimo golpe», lamentó el Rey, en alusión a la tragedia del 18 de enero. Dijo mucho con muy poco, porque Don Felipe pidió esclarecer «cómo y por qué ha sucedido» y avanzó más pantallas: «Tendrán que estudiarse medidas para que esto no vuelva a suceder», advirtió.

La actitud que adoptará Puente en su comparecencia del próximo martes es una incógnita, aunque de ella puede dar pistas la rueda de prensa que ofrecerá este viernes, la segunda desde el siniestro. En la del miércoles se quejó del «interrogatorio» al que le estaban sometiendo los periodistas, y su director de comunicación intentó cortarla a los diez minutos para que estos no siguiesen preguntando.

Cuando ocurrió el accidente de Adamuz, Puente se defendió con uñas y dientes en las múltiples ocasiones en las que tuvo que rendir cuentas en el Congreso o el Senado. En una de ellas llegó a replicar a los populares: «Me piden la dimisión, no por mi trabajo, sino porque hago mi trabajo muy bien. Si escuece, es que cura, que siga escociendo y que siga curando». Esta vez, el contexto preelectoral lo marca todo.

La consigna que ha dado el presidente a los suyos, al menos por ahora, es cerrar filas con Puente, en medio del debate interno sobre su continuidad. La Moncloa se ocupó ayer de trasladar a un puñado de periodistas que Sánchez mantiene su respaldo y su confianza en el responsable de Transportes porque la tragedia «nada tiene que ver con su gestión». Aun cuando estos días proliferan por los medios de comunicación testimonios de ingenieros, maquinistas, operadores, y demás profesionales del servicio ferroviario cuestionando el mantenimiento de la red, la tardanza en sustituir el sistema de señalización LZB, los protocolos de seguridad y las plantillas menguantes.

Por la mañana, Sánchez y Puente estuvieron juntos en la reunión del Cecopi en Toledo, en la que también participaron el ministro Fernando Grande-Marlaska y el presidente de Castilla-La Mancha. La agencia Servimedia contó que, ya en esa reunión de seguimiento, el presidente apoyó a su ministro.

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