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Tinto Brass, junto a Isabella Rossellini en la Fiesta del Cine de Roma en 2025GTRES

Cine

Muere el polémico cineasta italiano Tinto Brass

El director de películas como la controvertida Calígula ha fallecido a los 93 años en Roma

El cineasta italiano Tinto Brass, conocido internacionalmente como el maestro del cine erótico italiano y una de las figuras más transgresoras y polémicas del audiovisual europeo, falleció este miércoles a los 93 años en Roma. El fallecimiento del realizador fue confirmado por sus familiares a través de un comunicado remitido a los medios locales, en el que precisaron que la intención es celebrar los funerales de forma íntima.

Reconocido por una filmografía de marcado carácter libertario, hedonista y abiertamente provocador, Brass desafió durante décadas los límites de la censura oficial, convirtiendo gran parte de sus producciones en sonados debates sociales y culturales.

Tinto Brass solía presentarse como el cineasta «más censurado de todos los tiempos». El director residió sus últimos años de vida junto a su última esposa, Caterina Varzi, en una casa comprada hace medio siglo en la campiña romana para tener más espacio para la que siempre fue auténtica pasión: el montaje cinematográfico.

Nacido en Milán en 1933, Giovanni Brass, su verdadero nombre, se consideraba natural de la isla veneciana de la Giudecca y desde niño se interesó por el arte. De hecho su abuelo le apodó Tinto en honor a Tintoretto, por su habilidad en el dibujo.

El cine entró por sus ojos de niño, no con clásicos, sino con el cartel de San Giovanni decollato (1940) del cómico Totò.

La idea de dedicarse al Séptimo Arte empezó así a rondarle por la cabeza hasta que se lanzó a escribir un guión de una poesía de Prevert y presentarlo en la Cinémathèque de París, lo que le hizo llegar a una capital sacudida por la Nouvelle Vaugue, donde entró en contacto con François Truffaut y Jean-Luc Godard.

Su carrera arrancó trabajando como montador en la Cinémathèque -su primer encargo fue un documental de Joris Ivens sobre Chagall- hasta que un día la directora le avisó de que alguien le esperaba en la recepción para conocerle. Era Roberto Rossellini.

Tinto colaboró con el maestro del Neorrealismo montado su cinta sobre La India y ayudándolo en la dirección de Il generale Della Rovere (1959) hasta que, con este bagaje, se lanzó a rodar su primera película: Chi lavora è perduto (1963).

En su debut vio los dientes a una bestia que lo seguiría siempre, la censura, que obligó a cambiar el título a esta trama de jóvenes anarquistas -de título clarividente, «Quien trabaja está perdido»- por el menos subversivo «In capo al mondo» (En la cima del mundo).

El realizador enseguida expresó su interés por reflejar el mundo del sexo -la censura mutiló 29 de sus 30 películas- con la intención de exhibir al «hombre de verdad» desde sus pulsiones más íntimas, también a los más poderosos.

El ejemplo más claro de este deseo de reflejar a los gobernantes desde su alcoba lo pergeñó en una trilogía sobre el sexo y el poder que nunca completó: hizo Salon Kitty (1975), sobre un lupanar para jerarcas nazis, y también Calígula (1979), pero nunca llegó a rodar el cierre, una historia sobre los Borgia.

Calígula, cuyo rodaje estuvo repleto de problemas y polémicas. reunió a algunos de los jóvenes talentos del momento, como Malcolm McDowell, Peter O'Toole y Helen Mirren, y también debía contar con Maria Schneider, ya famosa por El último tango en París, pero fue despedida por desacuerdos con el vestuario.

Brass contaba que durante el rodaje la tensión fue tal que sufrió una intoxicación de nicotina. Desde entonces dejó los cigarrillos y se pasó al puro, un vicio que nunca abandonó.

El cineasta siempre confesaba que su obra preferida había sido L'Urlo (1968), la historia de una novia a la fuga que escapa de su familia burguesa para sumirse en una vorágine libertina.

Su fe por esta película fue tal que rechazó la oferta de dirigir La naranja mecánica (1971), que acabó en las manos de Stanley Kubrick. Aunque nunca se arrepintió.