Una de las manos cortadas halladas en Egipto
Descubren manos mutiladas del Antiguo Egipto, las «cabelleras» de los misteriosos hicsos
Un total de 12 extremidades han sido halladas en Avaris, la primitiva capital del pueblo extranjero que dominó el delta del Nilo, como primera evidencia física de esta práctica
Los hicsos fueron un pueblo extranjero que dominó el Antiguo Egipto. No se conoce su origen verdadero. Las investigaciones revelan distintas ascendencias posibles. Desde la de beduinos, hititas, fenicios, o sirio-palestinos. Los hicsos fueron colonos misteriosos que dominaron Egipto durante un siglo alrededor del 1.500 a. C. Lo que sí se sabía es que eran aficionados a amputar manos, una práctica que fue secundada por los oriundos egipcios.
Cuidadosamente colocadas
Según Scientific Reports, las 12 manos derechas mutiladas encontradas en un antiguo palacio egipcio fueron trofeos. 11 de ellas pertenecen a hombres adultos y la duodécima a una mujer. Se sabe de su existencia desde 2011 en el interior de tres fosas separadas en la antigua capital de los hicsos, Avaris, en el delta del Nilo. La amputación de manos se conocía a través de los jeroglíficos de las tumbas durante el reinado del faraón Amosis I, quien precisamente expulsó a los hicsos de Egipto, y ahora se han encontrado sus evidencias físicas.
Manos encontradas en Avaris
Se cree que podría haber hasta 18 manos en el lugar y que fueron colocadas en la fosas cuidadosamente, con los dedos separados. «Después de quitar las partes adheridas del antebrazo, las manos se colocaron en el suelo con los dedos bien extendidos, principalmente en los lados palmares», según Scientific Reports.
No se ha podido determinar el origen étnico de las personas que fueron mutiladas, ni tampoco su significado. Descartada la posibilidad del castigo por la posición y la ubicación de las manos halladas, a pesar de que en épocas posteriores (existen abundantes documentos escritos) esta fue una causa común, se vislumbra como un elemento simbólico de estatus y de amedrentamiento de los enemigos en el marco corriente de la época de la guerra y la necesidad de dominio, al modo de los arrancamientos de cabelleras de los indios americanos.