Pablo Picasso con bocetos de la plaza de toros

Cuando Picasso diseñó una plaza de toros para Madrid

Asus múltiples atractivos turísticos, Madrid pudo añadir uno más, verdaderamente singular: una plaza de toros diseñada por Picasso, junto con su amigo Luis Miguel Dominguín y el arquitecto Antonio Bonet Castellano.

Andrés Amorós
Andrés Amorós

Los biógrafos del torero, Carlos Abella y yo mismo, le escuchamos hablar de su relación con el pintor, de su empeño por que volviera a España y de este proyecto. La profesora de Historia del Arte Rosa Perales Piqueres lo ha aclarado y localizado algunos bocetos en el Colegio de Arquitectos de Cataluña, en un artículo que publicó en la revista Quintana.

Boceto de la Plaza de Toros diseñada por Picasso
Boceto de la Plaza de Toros diseñada por Picasso

Picasso y los toros

Es bien conocida la pasión de Picasso por los toros, desde su infancia malagueña hasta sus últimos años en la Costa Azul. (Lo he estudiado en mi libro Luis Miguel Dominguín. El número uno y en mi discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de Málaga).

Picasso en una corrida de toros
Picasso en una corrida de toros - Gtres

Su primer dibujo y su primer grabado retratan a un picador. Lo primero que vende, en París, son tres escenas taurinas. Le gusta fotografiarse vestido de torero o de picador. Pinta símbolos taurinos de gran fuerza: el Cristo de Torrijos, que desclava su brazo derecho de la Cruz para hacer un quite; Europa y el toro; el Minotauro; el centauro picador… Como Goya, pinta su Tauromaquia. El toro es símbolo central en el Guernica. Se identifica Picasso con el animal sagrado, que causa involuntariamente dolor al caballo blanco (la mujer a la que ama). Proclama rotundamente: «El toro soy yo».

Corrida te toros de Pablo Picasso (1934)
'Corrida te toros' de Pablo Picasso (1934)

En el exilio, la nostalgia de España hace que aumente su pasión taurina (igual que le sucedió a Goya, en Burdeos). Vivir en la Costa Azul le permite asistir a más corridas. El toro es su vínculo con la España auténtica, por debajo de los regímenes políticos.

El picador volteado de Pablo Picasso (1955)
'El picador volteado' de Pablo Picass(1955)

Luis Miguel y Picasso

No tenía Luis Miguel gran cultura pero sí enorme inteligencia natural. Cuando se conocieron, en el Hotel de Arles donde se vestía para torear, después de una escena muy teatral, Picasso le ofreció pintarle un retrato. ¿Quién hubiera rehusado una oferta así? Sólo Luis Miguel. Le contestó que, al acabar la temporada, tenía citas que le interesaban más (obviamente, femeninas). Su desinterés, tan distinto de lo habitual, cautivó a Picasso.

Picasso con la familia Dominguín en 1961
Picasso con la familia Dominguín en 1961 - Gtres

Luis Miguel le convenció para que aceptara rodar la película Le mystère Picasso (1956): un documento único, en el que, a través de una pantalla traslúcida, se ven nacer las líneas mágicas que dibuja . Los dos amigos publicaron juntos el libro Toros y toreros (1961). Lucía Bosé contaba que el pintor «quería ser como Luis Miguel».

Luis Miguel y Franco

Luis Miguel quería universalizar más la Tauromaquia. Intentó organizar corridas en Roma y Moscú; lo logró en Belgrado, en época de Tito (las presidió mi padre).

Franco y Luis Miguel Dominguín (1949)
Franco y Luis Miguel Dominguín (1949) - EFE

Era una especie de anarquista, se llevaba muy bien con Franco porque se atrevía a contarle los chistes que hacían sobre él. Estaba empeñado en que le diera permiso a Picasso para volver a España. Usó un argumento concluyente: «Dentro de algunos años, nadie se acordará de Ud. ni de mí pero todos recordarán a Picasso». Intervino un general: «Ese Picasso, ¿no es el que hizo el Guernica?» Replicó Luis Miguel: «No, Guernica lo hicieron ustedes».

Guernica, oleo de Pablo Picasso

Contestó Franco que no podía dar un pasaporte español a Picasso pero sí ordenar que dejaran entrar, sin problemas, a cualquiera que acompañara a Luis Miguel.

Por mucho que lo deseara, Picasso no se atrevió a volver a España. ¿Por miedo a la represión? Creo yo, más bien, que por miedo a lo que dijeran sus amigos franceses del Partido Comunista.

Plaza con cubierta móvil

En 1960, Luis Miguel fue uno de los organizadores del homenaje a Picasso, en Vallauris, en su ochenta cumpleaños. En el festival, torearon Domingo Ortega y Luis Miguel; presidió Picasso, como un emperador romano.

Luis Miguel Dominguín toreando en el homenaje a Picasso
Luis Miguel Dominguín toreando en el homenaje a Picasso

En las charlas de los dos amigos, surgió la idea de una Plaza de toros moderna (¡nada de estilo seudoárabe!) pero que evocara los anfiteatros romanos.

Lucía Bosé, su marido Luis Miguel Dominguín, Pablo Picasso y su mujer Jacqueline Roque
Lucía Bosé, su marido Luis Miguel Dominguín, Pablo Picasso y su mujer Jacqueline Roque

Buscaron al arquitecto Bonet Castellano, discípulo de Le Corbusier, que había colaborado con Sert en el Pabellón Español de París, en 1937; se exilió a Argentina y, de vuelta a España, desarrolló una importante labor: canódromo de Barcelona, proyectos de urbanización de La Manga del Mar Menor y la Plaza de Castilla…

Imaginaron una Plaza circular, con cubierta móvil, calefacción por losas radiantes, una parte subterránea (como la de México), para exponer obras de Picasso, y un aparato de relojería, que proyectara el perfil del pintor en la arena, a la hora del comienzo.

Sección lateral de la Plaza de Toros diseñada por Picasso
Sección lateral de la Plaza de Toros diseñada por Picasso

Cambiaron luego de idea: para el contorno superior, visible desde el exterior, Picasso haría una serie de grandes relieves cerámicos, dedicados a los más importantes toreros de la historia.

Bocetos de la cubierta de la plaza
Bocetos de la cubierta de la plaza

Pensaron hacerla en Madrid, en un entorno natural: el barrio del Pilar, la Cuesta de las Perdices… Finalmente, eligieron la Feria del Campo, en la Casa de Campo, cerca de la Venta del Batán.

En los bocetos que encontró Rosa Perales se ve claramente, en algunas hojas, las firmas del pintor y del torero, en letra más gruesa, junto a la del arquitecto, más chica. (En realidad, estas firmas las hicieron en unas copias que guardaba Lucía Bosé –me cuenta la profesora– y que se han perdido).

Bocetos de la cubierta de la plaza
Bocetos de la cubierta de la plaza

Se hicieron los estudios económicos y Luis Miguel presentó el proyecto a Franco. ¿Por qué no llegó a realizarse? No se sabe. Quizá no se encontró la financiación, o no lo autorizó Franco, o el Ayuntamiento (aunque el alcalde, el conde de Mayalde, era ganadero de reses bravas y gran aficionado). Lo más seguro: su construcción exigía una presencia de Picasso, en España, que no se produjo. Y cada uno de los tres –Picasso, Luis Miguel y Bonet– siguieron sus propios caminos.

Suele decirse que Picasso se acercó a todas las artes, excepto a la arquitectura. Este proyecto demuestra que no fue así. La Tauromaquia perdió una obra extraordinaria; Madrid, un monumento que hubiera sido único en el mundo: el sueño de dos genios, Picasso y Luis Miguel.

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Especial realizado por:

Redacción: Andrés Amorós. Diseño: David Díaz.

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