Extracto de la portada de 'Una televisión sin ley'
'Una televisión sin Ley': la crónica de 50 años de maniobras en RTVE
Arturo Maneiro trata de demostrar en este libro que los parlamentarios son incapaces de redactar unas normativas sobre el Ente Público que puedan resolver todos los conflictos
A finales del pasado mes de enero se presentó en sociedad Una televisión sin Ley, un libro del periodista Arturo Maneiro que aspira a describir todas las maniobras legales llevadas a cabo en la televisión pública en los últimos 50 años, desde antes del Estatuto de RTVE de 1980, hasta la actualidad.
La obra, que fue presentada el pasado 28 de enero en Casa de Galicia en Madrid junto a Luis E. Ramos, director de la Casa, Pilar Falcón, del Club de Periodistas Gallegos de Madrid, y Jenaro Castro, periodista y exconsejero de RTVE, abunda en todas las leyes que se aprobaron, los debates y los argumentos utilizados por los distintos grupos parlamentarios y sus personajes ya históricos. Desde Guerra, Herrero de Miñón, Felipe González, pasando por Manuel Fraga, Ramón Tamames…hasta los actuales.
Una televisión sin ley trata de demostrar que los parlamentarios son incapaces de redactar unas normativas sobre el Ente Público que puedan resolver todos los conflictos que se presentan en torno a los tres aspectos fundamentales: quién manda en RTVE; quién lo nombra; quién lo controla. En alguna ocasión tuvo que intervenir el Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo, los servicios jurídicos de las Cámaras, y casi siempre destacaban los defectos de la legislación sobre RTVE.
Portada de 'Una televisión sin ley'
En toda las iniciativas legislativas sobre RTVE se deja constancia explícita de que el objetivo es conseguir la independencia de los cargos, la permanencia durante todo su mandato y la neutralidad de la información. Una de las más recientes iniciativas de reforma para el Ente –de 2017– la titulaban nada menos que Ley para recuperar la independencia de la Corporación RTVE y el pluralismo en la elección parlamentaria de sus órganos. Fracaso tras fracaso. De eso va Una televisión sin Ley.